Tengo que dejarme ser

Hace unos días, escogiendo algo de mi ropa para usar, me di cuenta que ya la mayoría de ella ya no me queda. Me sentí mal. Me frustré. Sé que es normal que en estos momentos que todo ha cambiado también lo haga nuestro cuerpo y sé que esos 4 kilos que he aumentado no significan nada, pero me sentí mal.

Luego entré a Instagram y una de mis amigas más queridas había posteado un meme sobre las chicas hegemónicas que hablan de body positive de “manera forzada” y de cómo le parecía una hipocresía y en ese momento me sentí invalidada también por ella.

Esto es un desahogo mientras hago las paces conmigo porque lo necesito.

Porque tenemos demasiada presión sobre nuestros hombros, muchísima. Impuesta por la sociedad en forma de publicidad, películas, música, pornografía…y también nos estamos agregando un peso INMENSO a nosotras mismas constantemente.

Querer una pareja:

Sí, yo me quiero amar, defender mi valor, no necesitar de refuerzos externos, ni esperar que nadie me ame; pero eso no se compra en Amazon. Para llegar a eso tengo que trabajar mucho, tengo que hacer cosas, tengo que darme cuenta de las cosas que no hago bien o me retrasan en ese camino…Y la voy a cagar muchas veces y necesito darme permiso de hacerlo.

Sé que soy independiente, tengo muy claras las cosas que quiero y las que no y también sé que todo este tema de amor romántico que tengo en la cabeza viene de afuera, pero lo quiero. No me voy a juzgar yo también por eso.

No permitirme sentirme triste o mal:

Me conmuevo fácilmente y no me cuesta llorar, pero basta que sea algo realmente personal o que realmente me afecte, para que ni siquiera me permita contarlo. Me cuesta pedir ayuda, me cuesta sentirme vulnerable y me cuesta demostrarlo. Muchas veces me cuestiono si “eso” que me está afectando es lo suficientemente grande o importante como para que me afecte de esa forma, me invalido a mí misma y me da vergüenza contarle a los demás. Me da vergüenza sonar exagerada o ser juzgada…y una vez más, sé de dónde viene esto: de afuera.

Amor propio, body positive y autoestima:

Como les conté al principio, sé que no debo compararme, sé que mi físico no define nada de mí, sé que no debo forzar a mi cuerpo a estar en ningún peso o con medidas específicas, pero así como hay días en los que me siento mega 🔥, hay otros en los que estoy cero conforme con lo que veo en el espejo. Y nos pasa a todes, es normal y debo dejarme sentirlo.

También debo dejar de sentirme hipócrita por querer subir una foto mostrando mis estrías o mi celulitis. La lucha es de todas, es interseccional e incluyente.

Éxito profesional y el síndrome de la impostora:

Aunque piense que no hay edad para nada y que no necesito demostrarle nada a nadie, pues aquí me tienen sintiendo que no he logrado nada en la vida y a la vez sabiendo que tengo talento y cosas para decir. Es una contradicción constante. Aunque en la vida no sea todo blanco y negro, creo que tengo derecho a decir que no estoy donde quiero estar y a la vez estar agradecida con todo lo que he logrado. No necesito sentir pena por mí ni tampoco debo ser modesta al decir que soy una “chingona” en muchas cosas.

Feminismo:

Este punto tiene más complicaciones porque cualquiera que se defina como feminista sabe que le toca defender su postura ante el mundo, justificándose y casi pidiendo perdón. Puede que pierdas amigas, amigos, que se burlen de ti…puedes sufrir agresiones sólo por ir a manifestarte.

Vas a recorrer un camino largo. Vas a tener que leer mucho, escuchar a otras y aprender todos los días de tu vida…y también vas a tener que aguantar ser medida con el “feministómetro”, que todes te juzguen por no ser una “feminista de verdad” y te ataquen por bailar reggaetón, por maquillarte, por un tuit de hace mil años y básicamente por no hacer lo que elles quieren. Porque al parecer muy pocas personas han logrado entender que esto se trata de liberación y no de seguir de oprimiéndonos a nosotras mismas.

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Collage por @meowsuenamiau

Ahora…

Yo quiero ser mejor persona, quiero dejar mis prejuicios, quiero deconstruirme, quiero ser sorora, quiero amar mi cuerpo y aceptar sus cambios, quiero tener amor propio, quiero ser empática y ponerme en el lugar de los demás, dejar los rencores e inseguridades…quiero muchas cosas; mientras tanto “sé quién soy, en quién me puedo convertir y que cada error que cometo es sólo otro paso en el camino que estoy recorriendo”.

Todo el mundo tiene una opinión que dar, todo el mundo juzga y critica…no seré yo otra crítica de mí misma sólo por sentir.