“Soy una mujer trans liberada en el cuerpo de una mujer trans…”

¿Cuándo te diste cuenta que querías hacer la transición?

En algún momento de mi adolescencia me opuse rotundamente a la idea del género y adopté una identidad no binaria. Cuando me di cuenta de lo complicado que era hacer las actividades más mundanas (como ir al baño) con una identidad para la cual el mundo no está diseñado, sentí que tenía que elegir de las opciones que ofrecía el mundo. Durante esta época de mi vida tenía un look andrógino, aunque creo que la mayoría de la gente me percibía como mujer y eso cambiaba la forma en la que interactuaban conmigo; no necesariamente era mejor o peor, pero era diferente y eso me gustaba. Esto jugó un papel crucial en el momento de tomar mi decisión.

¿Tuviste que investigar? ¿Tuviste a alguien que te orientara?

Creo que hacer una transición de género sin ningún sistema de apoyo debe ser atroz. Antes de conocer a otras personas de la comunidad LGBT no sabía cuán sola estaba porque, a pesar de tener amigxs cis-hetero, mis amigos de aquella época no entendían por lo que yo pasaba. Durante una gran parte de mi transición fui a terapia psicológica periódicamente y además tenía un círculo de amigas travestis que me apoyaron mucho. Ellas no son trans, pero entendían el principio de diseñar una identidad diferente a la que se te asignó al nacer. Amigas trans hice un tiempo después y ellas me ayudan todavía a lidiar con algunas de las dificultades emocionales/jurídicas con las que lidiamos. 

¿Cómo tomaste la decisión?

Digamos que tomé la decisión paso por paso. No iba a tomar una decisión repentina sin saber de antemano en qué me metía. Cuando todavía me presentaba como chico, me presenté en una app de ligue como hombre trans para ver cómo reaccionaba la gente. Después, conseguí una peluca y un vestido y creé otro perfil, esta vez diciendo que era una mujer trans. En ambas ocasiones la gente fue muy grosera: entendí que si comenzaba una transición, me enfrentaría a cuestionamientos sin fin, a acoso e incluso violencia. Hasta aquí ser trans suena como la peor cosa que te puede pasar, pero me pareció que si ese era el precio por ser yo misma, entonces no era tan alto.

La euforia que sentía al presentarme como me apetecía y la felicidad de poder encontrar amigxs que me amaban y apoyaban tal y como soy no tienen precio. Evidentemente había muchas incógnitas en mi cabeza al momento de comenzar mi transición: no sabía cómo y con quién me relacionaría sentimentalmente, no sabía cómo presentarme “de nuevo” con la gente que ya me conocía, etc., pero esto todo se fue aclarando sobre la marcha. No me arrepiento en lo absoluto de esta decisión. De igual forma es mejor probar algo que quieres, aunque al final no te guste, que nunca probarlo y quedarte con las ganas. Entonces digamos que, al principio, en mi cabeza estaba la posibilidad de detransicionar si algo no marchaba bien, pero no ha pasado y dudo que pase. 

Creo que cualquier cambio que no se pueda revertir al instante causa inseguridad. Incluso la mayoría de la gente reflexiona significativamente antes de un cambio de corte o color de cabello, entonces un cambio de género es un poco más complejo. Pelear por años para que tu familia respete tu nombre y tus pronombres para después volver a lo que se te asignó al nacer no suena como mi actividad favorita de sábado por la noche. Mi decisión no fue tomada de un día para otro, diría que tardé años en tomarla e incluso comencé mi transición física sin nombrarla así: intentaba aproximarme a la imagen de belleza que quería para mí, sin necesariamente decir que estaba haciendo una transición de género. Supongo que no nombrar el cambio enseguida lo hizo mucho menos aterrorizante. 

¿Cómo lo tomó tu familia?

Muy mal. Al inicio de mi transición mi familia no me entendía, ni quería entenderme. Su reacción ante mi expresión de género fue muy hostil, lo cual desencadenó años de muchas peleas en casa. Durante estos años yo pasaba todo el tiempo en casa de mis amigas travestis porque ahí me sentía segura y querida. Mi familia no comenzó a aceptar mi transición hasta que hice mi cambio legal de género y nombre porque vieron que iba en serio. Algunos años después la situación mejoró y actualmente tengo una muy buena relación con mi familia. No sé si me entienden, pero sé que me apoyan. Me gustaría decir que la situación siempre mejora, pero desafortunadamente a veces no. A mí me fue bien en cuestión de apoyo (a pesar del inicio turbulento).

¿Cómo es el proceso?

El proceso de una transición es diferente para cada persona. El punto de partida te lo da la vida, pero el final lo concibes tú. Para mí, ser reconocida social y legalmente como una mujer era todo lo que implicaba mi transición. Claro que quiero ser bella e iré al fin del mundo para encontrar la fuente de la juventud, pero no creo que una necesite ser una estrella de cine para ser una mujer. Hay personas trans que toman hormonas, otras que se hacen cirugías y otras que no hacen nada. Me molesta profundamente cuando alguien quiere tomar el papel de cadenero en el club de las personas trans y condiciona el reconocimiento y el respeto: si no te haces X, no eres mujer. 

¿Me puedes contar del proceso del cambio de nombre?

Esto es diferente dependiendo de la localización de cada quién. En mi caso, vivo en la gran Ciudad de México. En el 2015 cambió la legislación en materia de reconocimiento de identidad, facilitando enormemente el cambio de género y nombre solamente en la CDMX. Fue un trámite administrativo gratuito que duró aproximadamente 3 meses. Lo que nadie me dijo es que después de eso tenía que cambiar todos mis documentos ya existentes, lo cual es bastante complejo porque son trámites que prácticamente se inventan con nosotrxs. Pioneras. Afortunadamente no tengo propiedades, ni testamentos para legar mis empresas e inversiones, entonces no tuve que lidiar con tanto.

¿Cómo manejas el contarle a tus parejas?

No puedo concebir desarrollar un lazo sentimental profundo con alguien sin que sepa que soy una mujer trans. Además, no me gusta perder mi tiempo (ni hacérselo perder a los demás), por lo cual prefiero conocer a la gente en línea y decirles enseguida que soy una mujer trans. El rechazo puede ser duro a veces, pero es mejor dejar las cosas claras desde el principio. Me ha pasado que los hombres que me ven en la vida real asumen que soy cis y coquetean conmigo. Normalmente nunca permito esto y me alejo porque puede terminar en algo violento. Hay algunos sitios web exclusivos para hombres cis y mujeres trans. Estos lugares suenan como el paraíso, sin embargo hay hombres que nos objetifican y no ven más allá de nuestra identidad sexual. En resumen, si la persona me interesa, le digo que soy una mujer trans desde el principio, pero honestamente el tema del amor de por sí es complicado y el ser trans le añade una capa de complejidad.

¿Cuál crees que es el mayor prejuicio que existe?

Más que un prejuicio, creo que una concepción equivocada sobre las mujeres trans es que somos mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre. Hay mucha gente inconforme con algún elemento de su aspecto físico y no escuchamos a gente decir (seriamente) “soy una mujer rubia atrapada en el cuero cabelludo de una morena”, “una copa DD atrapada en el cuerpo de una A”. Creo que la tecnología nos permite ajustarnos y diseñarnos hasta cierto punto. ¿Por qué no habríamos de aprovecharlo? No niego mi historia, pero soy una mujer trans liberada en el cuerpo de una mujer trans. 

¿Me podrías contar sobre la peor experiencia que hayas tenido?

En algún momento de mi vida creí que sería buena idea no decirles al prinicipio que soy una mujer trans. Creí que si la gente, en un contexto amoroso, me conocía primero y luego se enteraba de mi identidad, todo sería más fácil. Error.

Uno de estos hombres que no sabían que soy una mujer trans me invitó a su casa. Ya nos habíamos visto varias veces, nos conocíamos medianamente bien. Ya había pasado tiempo conmigo, me había tocado y me había besado. No creí que mi entrepierna pudiera darle un giro tan dramático a esta historia, pero los hombres no dejan de sorprender. Acepté ir a casa de este chico. El plan era Netflix and chill, pero aquellos que pertenecen a la juventud sabrán que esto es una invitación para tener sexo pobremente disfrazada. Yo no tenía ningún plan, no sabía que iba a hacer, a pesar de que yo sabía con certeza que él quería tener sexo. Mi única precaución fue ponerme muchas capas de ropa para que no me pudiera desvestir en un descuido. Al final, accedí a desnudar mi torso solamente. Él me llenaba de elogios cada que tenía la oportunidad, diciéndome que yo tenía un cuerpo y una cara tal como a él le gustaban. Honestamente, yo quería tener sexo con él, pero no consideré pertinente “salir del clóset” haciendo un striptease ante él. Eso podía acabar muy mal. Me comencé a sentir ansiosa por toda la situación, por lo que decidí irme. Le dije por teléfono, en la seguridad de mi hogar, lo que había pasado, salí del clóset. En teoría, lo tomó bien: me dijo que él era bisexual y que tenía muchos amigos trans; sin embargo, a esto siguió una contradicción en la que él me decía que yo era demasiado femenina y que yo no le gustaba. Hace 1 hora era una diosa bajada del olimpo y ahora soy “demasiado femenina” para él. Mi cuerpo no cambió, fue su percepción la que lo hizo. No sé si hice bien, pero, como persona pansexual, no logro entender la fijación que llegan a tener algunas personas con los genitales. Yo pienso “si te gusta, te gusta, sin importar su entrepierna”, pero sé que el mundo no funciona así.

¿Cómo es tu relación con hombres cis? 

Fuera de las relaciones amorosas, creo que es como con el resto de las mujeres cis. Supongo que aquí influye el factor de que no todo desconocido que me ve en la calle sabe que soy una mujer trans, lo cual que ha ahorrado mucha violencia que sí recibía cuando se me percibía como hombre afeminado. Creo que la mayoría de los hombres cis me respetan (quizás involuntariamente porque desconocen que soy trans), pero no me entienden. Tengo muy pocos amigos-cis, por lo cual esta especie continúa siendo objeto de estudio para mí.

¿Algún consejo que quieras darles a alguien que quiera iniciar la transición?

Hazlo, hije. Nunca es demasiado tarde y siempre puedes encontrar un círculo de apoyo, aunque sea por internet. Deja de construir escenarios hipotéticos en tu cabeza. Cuando algo te pase, lidiarás con ello, pero mientras disfruta de la vida. Sé responsable y cuídate. Come frutas y verduras.

“Manósfera”: Los hombres que viven de contar sus vidas sexuales

En México se hizo viral un posteo de Facebook en el que narran como un hombre utiliza Tinder y Bumble para conocer chicas, acostarse con ellas y luego contarlo en Youtube y otros medios…ganando dinero de eso.

Un par de semanas atrás una amiga justamente había salido con este hombre y me contó cuando él le escribió insultándola, en ese momento yo la aconsejé  por el tema del COVID19 y además le platiqué de una experiencia parecida que tuve hace 3 años aquí mismo en México.

Mi historia:

En 2017 cuando llegué a México comencé a salir con un estadounidense de 39 años, soltero, vivía solo en donde viven la mayoría de extranjeros de CDMX, musculoso, con buena plática y bastante encantador. Lo conocí en Tinder y nos veíamos por lo menos una vez en la semana y pasábamos los fines de semana juntos.

Nuestra relación era básicamente sexual, compartíamos bastante tiempo juntos, pero en realidad no sabíamos mucho de la vida del otro. Yo estando recién llegada lo menos que quería era un vínculo, estaba en proceso de adaptación y lo que él me ofrecía en ese momento era lo que yo necesitaba y además estaba dispuesta a dar a cambio.

Cuando ya teníamos dos meses saliendo, una de mis mejores amigas se preocupó porque en ese punto yo lo único que sabía de él era que vivía de escribir, no sabía dónde ni qué y ni siquiera conocía su apellido.

Un día cualquiera estaba en su casa, él estaba durmiendo en su cuarto, yo en la sala con su computadora frente a mí. Al abrirla pude ver su nombre completo, así que lo siguiente fue googlearlo.

Encontré tres cosas:

  1. Un ebook de su autoría con venta en Amazon, en el que prometía enseñarles a los hombres cómo dar orgasmos a cualquier mujer con sólo 10 pasos.
  2. Un blog dividido en 4 secciones: músculos y dieta, experiencias sexuales con mujeres jóvenes, tips para ser exitoso como él y turismo siendo gringo en países de Latinoamérica.
  3. Que ofrecía consultorías de 40 minutos por USD $100 a mujeres y hombres para tener una vida sexual y amorosa exitosa.

Yo no podía creer lo que estaba leyendo, además por la diferencia horaria mi amiga que me había insistido en investigarlo no me respondía. Yo estaba muy sorprendida, en su sala, tratando de hacer silencio cuando sólo quería gritar. 

Quiero aclarar que teníamos una relación abierta, es decir ambos nos veíamos con otras personas y no me sentía engañada. Lo que me pasó, fue que me obsesioné con el blog, creo que lo leí todo en menos de tres días y entraba diariamente para saber qué escribía.

Mi interés fue poco a poco disminuyendo porque yo era otra mujer con la que él probaba sus teorías. Por ejemplo, uno de sus consejos era “nunca le regales nada”, y así el día de mi cumpleaños no recibí ni un chocolate. Es decir, para mí todo lo que había estado sucediendo -por más que fuera muy poco- era mentira. 

En el sexto mes de “relación” le conté que ya sabía todo, me preguntó si estaba molesta, me explicó que era su trabajo y a partir de ahí incluso me mostró las redes de varios de sus amigos. Todos extranjeros, guapos, musculosos y que vivían máximo por un año en distintos países latinos.

Creo que lo que acabo de describir es suficiente para que se hagan una idea de la clase de persona que es, pero todo se fue transformando en un cagadero. Cada vez que yo le cancelaba la cita, le decía algo “que lo molestaba” o hacía algo “indebido”, él me insultaba, me bloqueaba y actuaba como un machito patán de 15 años. Finalmente terminé la relación y cortamos la comunicación.

Pero no quedó ahí, obviamente escribió sobre mí en varios artículos, aunque el único que recuerdo era uno que tituló algo así como “X cosas que tienes que saber si sales con una venezolana”, además este sujeto me escribía mails de cuentas inventadas, me escribía mensajes desde números raros e incluso llegó a stalkear en IG a la persona con la que yo salía después.

Hace poco lo googleé y ya nada existe, sólo reseñas de su libro, sé que se devolvió a E.E.U.U y me agregó en LikedIn  – pregúntenme para qué porque yo tampoco entiendo-.

Hay muchos hombres extranjeros haciendo lo mismo en América Latina

Todo este cuento que les acabo de echar y la razón por la que seguramente entraron aquí, es que durante esos 8 meses de relación investigué y me encontré varias cosas desagradables y asquerosas.

Estos hombres tienen una especie de “filosofía” que se llama “manósfera”. Utilizan las redes, websites, Youtube y cualquier medio para expandir su forma de vivir y ganar más adeptos.

Utilizan la metáfora de la película Matrix – de la píldora roja y la píldora azul- para convertirse en machos alfa, capaces de acostarse con mujeres mucho más jóvenes, de manipularlas y de tratarlas mal. Es decir, consumen la píldora roja y aseguran que los hombres que no son “exitosos” como ellos es porque escogieron la píldora azul.

Dentro de esta tendencia también entran los incels, grupos antifeministas, etc…porque además también están ligados con la política.

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La desigualdad social que existe en América Latina, nuestros países llenos de feminicidios, proxenetismo y miles de condiciones que nos ponen en peligro a las mujeres, donde además el “sueño americano” es algo con lo que todos crecimos…Aumenta nuestra vulnerabilidad ante personas así: hombres, heterosexuales, con dinero, extranjeros, que vienen casi casi a hacer turismo sexual y que además se sienten con el poder -una vez más- de hablar de forma explícita y desagradable de algo que debe quedarse entre 4 paredes, de nosotras como objetos y que no obstante ganan dinero de eso.

Les dejé algunos links con más info, igual les recomiendo buscar directamente en inglés y les recuerdo que tenemos que cuidarnos, siempre.

Tengo que dejarme ser

Hace unos días, escogiendo algo de mi ropa para usar, me di cuenta que ya la mayoría de ella ya no me queda. Me sentí mal. Me frustré. Sé que es normal que en estos momentos que todo ha cambiado también lo haga nuestro cuerpo y sé que esos 4 kilos que he aumentado no significan nada, pero me sentí mal.

Luego entré a Instagram y una de mis amigas más queridas había posteado un meme sobre las chicas hegemónicas que hablan de body positive de “manera forzada” y de cómo le parecía una hipocresía y en ese momento me sentí invalidada también por ella.

Esto es un desahogo mientras hago las paces conmigo porque lo necesito.

Porque tenemos demasiada presión sobre nuestros hombros, muchísima. Impuesta por la sociedad en forma de publicidad, películas, música, pornografía…y también nos estamos agregando un peso INMENSO a nosotras mismas constantemente.

Querer una pareja:

Sí, yo me quiero amar, defender mi valor, no necesitar de refuerzos externos, ni esperar que nadie me ame; pero eso no se compra en Amazon. Para llegar a eso tengo que trabajar mucho, tengo que hacer cosas, tengo que darme cuenta de las cosas que no hago bien o me retrasan en ese camino…Y la voy a cagar muchas veces y necesito darme permiso de hacerlo.

Sé que soy independiente, tengo muy claras las cosas que quiero y las que no y también sé que todo este tema de amor romántico que tengo en la cabeza viene de afuera, pero lo quiero. No me voy a juzgar yo también por eso.

No permitirme sentirme triste o mal:

Me conmuevo fácilmente y no me cuesta llorar, pero basta que sea algo realmente personal o que realmente me afecte, para que ni siquiera me permita contarlo. Me cuesta pedir ayuda, me cuesta sentirme vulnerable y me cuesta demostrarlo. Muchas veces me cuestiono si “eso” que me está afectando es lo suficientemente grande o importante como para que me afecte de esa forma, me invalido a mí misma y me da vergüenza contarle a los demás. Me da vergüenza sonar exagerada o ser juzgada…y una vez más, sé de dónde viene esto: de afuera.

Amor propio, body positive y autoestima:

Como les conté al principio, sé que no debo compararme, sé que mi físico no define nada de mí, sé que no debo forzar a mi cuerpo a estar en ningún peso o con medidas específicas, pero así como hay días en los que me siento mega 🔥, hay otros en los que estoy cero conforme con lo que veo en el espejo. Y nos pasa a todes, es normal y debo dejarme sentirlo.

También debo dejar de sentirme hipócrita por querer subir una foto mostrando mis estrías o mi celulitis. La lucha es de todas, es interseccional e incluyente.

Éxito profesional y el síndrome de la impostora:

Aunque piense que no hay edad para nada y que no necesito demostrarle nada a nadie, pues aquí me tienen sintiendo que no he logrado nada en la vida y a la vez sabiendo que tengo talento y cosas para decir. Es una contradicción constante. Aunque en la vida no sea todo blanco y negro, creo que tengo derecho a decir que no estoy donde quiero estar y a la vez estar agradecida con todo lo que he logrado. No necesito sentir pena por mí ni tampoco debo ser modesta al decir que soy una “chingona” en muchas cosas.

Feminismo:

Este punto tiene más complicaciones porque cualquiera que se defina como feminista sabe que le toca defender su postura ante el mundo, justificándose y casi pidiendo perdón. Puede que pierdas amigas, amigos, que se burlen de ti…puedes sufrir agresiones sólo por ir a manifestarte.

Vas a recorrer un camino largo. Vas a tener que leer mucho, escuchar a otras y aprender todos los días de tu vida…y también vas a tener que aguantar ser medida con el “feministómetro”, que todes te juzguen por no ser una “feminista de verdad” y te ataquen por bailar reggaetón, por maquillarte, por un tuit de hace mil años y básicamente por no hacer lo que elles quieren. Porque al parecer muy pocas personas han logrado entender que esto se trata de liberación y no de seguir de oprimiéndonos a nosotras mismas.

chica, desnudez, flores, autoestima, amor
Collage por @meowsuenamiau

Ahora…

Yo quiero ser mejor persona, quiero dejar mis prejuicios, quiero deconstruirme, quiero ser sorora, quiero amar mi cuerpo y aceptar sus cambios, quiero tener amor propio, quiero ser empática y ponerme en el lugar de los demás, dejar los rencores e inseguridades…quiero muchas cosas; mientras tanto “sé quién soy, en quién me puedo convertir y que cada error que cometo es sólo otro paso en el camino que estoy recorriendo”.

Todo el mundo tiene una opinión que dar, todo el mundo juzga y critica…no seré yo otra crítica de mí misma sólo por sentir.