Normalicemos el cambiar de opinión

Sé que todos estamos podridos de lo que está pasando: estar encerrados, preocupados, con incertidumbre, asumiendo pérdidas, leyendo y viendo el mundo colapsar con manifestaciones, asesinatos, incendios…

Nos enteramos, estamos expuestos, estamos saturados y lamentablemente eso no es lo único que está pasando. Hay miles de injusticias sucediendo a diario y nos enteramos sólo de un porcentaje.

Mientras todo ocurre existen al menos dos posturas que tomar:

  1. Sentirse hastiado y preferir ignorar, no opinar y no participar.
  2. Opinar y tomar partido.

Hay temas que nos afectan de forma diferente a cada uno. Hay situaciones en las que por valores, por ética o por simple experiencia no puedes pasar de largo y voltear hacia otro lado y son en esos temas en los que tomamos partido, en los que hablamos, en los que alzamos la voz y nos manifestamos.

También hay que entender que no necesitas opinar de todo, que no importa si no sabes suficiente de un tema y prefieres informarte antes de hablar, que no importa si ni siquiera quieres informarte -o sea sí importa, pero es imposible saber de todo-.

Lo primordial es que no hables por hablar, que cuando lo hagas sea con un mínimo de trabajo previo de investigación por respeto y ¿sabes qué es más importante? Que cambies de opinión. 

Que te permitas cambiar de opinión porque leíste más sobre algo, porque debatiste con alguien sobre el tema, porque buscaste más información o porque simplemente encontraste un post que te hizo ver las cosas desde otro punto de vista.

Eso es lo que necesita el mundo: gente que investigue, curiosa, que cuestione y que no tema decir que se equivocó y quiera hablar desde otro lugar. Y también gente que sepa que cambiar de opinión es PERFECTO. Es bonito y está bien.

Aunque repito, si no estás listo para hacer el trabajo previo de leer, de contrastar información, de escuchar, de tratar de entender de dónde vienen las cosas…mejor no opinar, créeme puedes pasar al siguiente tema, no tienes que hablar sobre todo lo que ocurre, el mundo puede vivir sin escuchar lo que tienes para decir.

Pero volviendo al punto de este post, “normalicemos el cambiar de opinión”. Dejemos atrás ese deseo adolescente de “no cambiar nunca”. Cambiemos, cambia, muévete, haz algo por ti, haz algo por ser mejor persona, intercambia opiniones, conoce gente y cuestiona todo lo que ves y oyes.

Hablo de estos momentos porque estoy abrumada y necesito un break de la vida, pero me refiero a todo. Me refiero al BLM, al feminismo, a la despenalización del aborto, al RADFEM, a la comunidad LGBTQ+, al “separar al artista de su obra”, al clasismo…y también me refiero a ese momento cuando estás desnuda en la cama de alguien y por cualquier cosa ya no quieres tener sexo y dices “no”, dices “no, ya no quiero”. Permítete decir que no, permítete cambiar de opinión y permítete equivocarte.

Este último tema es muchísimo más profundo y probablemente lo toque en otro post, pero por ahora, sólo quería reivindicar a los curiosos, a los que tercos, a los que van en contra de la corriente y a quienes son empáticos.