El sexo es un premio

A las mujeres nos educan distinto que a los hombres, sé que ya lo dije, pero es que es imposible obviarlo.

A la mayoría de nosotras nos enseñan a ver el sexo como un “premio” para el otro, por eso te debes mantener “virgen” hasta que algún hombre venga con rosas y velas.

Los hombres se tienen que esforzar por conseguir acostarse contigo, tienen que conquistarte y si estás en una relación y él hace algo malo, sin dudas, lo que tienes que hacer es no tener relaciones sexuales porque no se lo merece.

Así nos educan nuestros familiares, las películas, la televisión…en todos lados es lo único que vemos.

Y ese es el valor que millones de mujeres le dan al sexo.

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Ilustración de Bruta

Nadie nos dice que si tienes relaciones sexuales es porque quieres, porque tienes ganas, que también tienes derecho a tener ganas, que es normal que tengas ganas, o que no las tengas, y que tienes el mismo derecho que los hombres de estar con quién te provoque y de hablar de lo que te gusta o no.

Porque no somos premios, nuestros cuerpos no son “templos”, nuestro clítoris está hecho para sentir placer y somos seres sexuales. No nos acostamos con alguien para reproducirnos, para complacerlo, para ganar (o no) su amor.

Cogemos porque nos gusta.

Cogemos porque -por suerte algunas- podemos decidir hacerlo o no.

Cogemos porque sólo depende de nosotras.

Porque todo lo demás es mierda. Son personas que juzgan de la misma forma que son juzgadas, también son violaciones, son abusos, son vejaciones…

Mierda.

 

¿Por qué me da miedo ir al ginecólogo?

Estoy segura que no soy la única que siente una ansiedad gigante antes de ir al ginecólogo, o sea, el lugar es frío, estás expuesta, te ven desde lo más profundo y también existe la posibilidad de que salgas de allí con alguna mala noticia.

Además de eso, te hacen preguntas que no deberían ser incómodas, pero que por las expresiones de algunos doctores probablemente te da miedo responder.

Comenzamos leve: ¿edad de la primera menstruación?, ¿edad de la primera relación sexual?, ¿qué método anticonceptivo usas?, ¿tienes pareja actualmente?, ¿consumes drogas?, ¿tienes hijos?, ¿has abortado?…¿cuántas parejas sexuales has tenido?

Y justo en esa última pregunta me dan ganas de mentir.

Entiendo que esa cifra no tiene nada que ver con mi valor como persona, pero ¿lo entienden los demás?

Porque siendo sincera me da miedo, me da miedo que me juzguen, me da miedo que hagan un juicio anticipado de mi salud y me da miedo que me traten con violencia cuando hagan mi chequeo.

Lamentablemente no es sólo él o la ginecóloga, son mis amigos, mi madre, mi padre, mis parejas, eres tú y soy yo.

Todos estamos inmersos en este juego loco de que “la mujer debe ser decente”, “una señorita”, “darse a respetar y cuidarse”.

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Ilustración de @nique_illustration

Nos han hecho creer que “puta” es un insulto y que una mujer que disfruta de su sexualidad es una “cualquiera” y no merece amor ni respeto…Mientras que el hombre es un “campeón” y esta conducta se le celebra a lo largo de su vida.

Miles de mujeres sentimos vergüenza de decir que nos hemos acostado con 1, 5, 20, 50, o más de 100 personas…pero no debemos dejar de hablarlo, no podemos seguir callándonos.

La única razón para mantener este número oculto es que a nadie a le interesa, que es personal, que es íntimo y que además no aporta ningún tipo de información a una conversación.

¿Promiscuidad?, ¿existe un número que la defina?

¿Existe alguna forma de tener buen sexo?

Ya sé que en todos lados leemos cosas como “10 tips infalibles para provocar su orgasmo”, “vuelve loco a tu hombre con estos consejos”, etc, pero que nadie te engañe no existe una fórmula mágica para ser un buen polvo, no existe algo que funcione para todos, no hay forma correctas de seducir.

Sabemos que la excitación femenina depende en su mayoría de lo que ella esté pensando y que la mayoría de las mujeres consiguen el orgasmo sólo con la estimulación del clítoris, pero existen factores que hacen que para muchas mujeres no sea fácil experimentarlos.

Yo entiendo las relaciones sexuales como un acto egoísta, todos queremos ser un “buen polvo”, pero al final de todo, cada uno de nosotros está allí por su propio placer.

Y de eso se trata, de buscar nuestro placer, de crearlo, de hacer nuestro el momento.

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Ilustración Harumi Hironaka

No me malinterpreten, no se trata de sólo enfocarse en uno mismo y utilizar al otro como un objeto y que no importe lo que desee, se trata de saber qué es lo que te gusta y hacerlo. Entender que tus orgasmos son tuyos, dependen de ti, de tu concentración, de tu enfoque…

Y también entender que el orgasmo no es el fin último y único del sexo. Es decir, no por no tener orgasmo quiere decir que el acto haya estado mal.

Por supuesto, para saber cómo conseguir placer tenemos que conocernos y eso, como todo en la vida, cuesta trabajo y hasta años. 

La química no es fácil de conseguir. La pareja sexual ideal no viene en una caja de cereal. Y con la misma seguridad que digo eso, también les digo que pueden estar con un “mal polvo” e igual tener su orgasmo. Porque el mejor polvo de tu vida puede ser a la vez la peor pesadilla de otra persona. 

¡El autoconocimiento y la comunicación salvarán nuestras vidas!

Hablemos de menstruación

Cuando a las mujeres nos viene la menstruación nos pasan un montón de cosas. Existen más de 150 síntomas distintos para el Síndrome Premenstrual, que incluyen desde dolor de cabeza hasta ganas de vomitar, nuestro útero triplica su tamaño y además nuestras hormonas son prácticamente autónomas e incontrolables.

A mí algunos meses me da por llorar, a veces por comerme toda la comida que se me atraviesa, otras veces me enojo sin razón y algunas otras tengo todo junto o nada de lo anterior.

Sin embargo, algo que nunca me falta son las ganas de sexo.

Es una realidad, cuando estás menstruando sientes mucho más, las sensaciones se intensifican y debido a lo inflamado que está todo dentro de ti, la sensación puede ser extremadamente placentera o dolorosa.

Por suerte para mí, me encanta tener relaciones cuando estoy menstruante.

Lo primero es entender que la menstruación es un fluido corporal como cualquier otro, no hay nada de malo o de sucio con ella, es algo natural y las mujeres menstruamos la mayor parte de nuestras vidas.

¡Basta de sentir vergüenza!

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Ilustración de Sofía Teperino

Independientemente de cuál sea tu postura hasta ahora sobre esto, existen algunas razones para aprovechar esos días del mes:

  1. Si sueles necesitar lubricantes, esta es la solución más natural que encontrarás.
  2. Algunas investigaciones aseguran que tener orgasmos ayuda a disminuir los cólicos menstruales.
  3. Ayuda a que el período dure menos porque con cada orgasmo el útero se contrae y la sangre “sale” más rápido.
  4. Sin dudas, fomentará más intimidad y confianza con tu pareja.

Y también tengo sugerencias:

  1. Para evitar las manchas, lo más práctico es colocar una toalla sobre las sábanas y hacerlo en posiciones donde la gravedad no juegue en contra de la mujer. También pueden hacerlo en la ducha y voilá el agua hará todo su trabajo.
  2. Es importante, como siempre, cuidarnos y utilizar condón. Ayudará con el desastre, además de protegernos de embarazos (porque sí puedes quedar embarazada aunque estés con el período) y protegerá de enfermedades de transmisión sexual. Las mujeres durante estos días somos más propensas a contraerlas porque nuestro cérvix está más abierto de lo habitual.
  3. NO ES NECESARIA la penetración. Podemos utilizar un tampón para evitar el derrame de sangre y enfocarnos en el clítoris que nos proporcionará unos buenos orgasmos.

¡Sólo son necesarias las ganas de probar y de disfrutar!

Julia

Julia tenía 6 años cuando descubrió la colección de películas porno en VHS de su papá. Aprovechaba cada vez que la dejaban sola para mirar alguna. Incluso tenía su favorita: en la portada aparecían tres rubias vestidas con trajes de béisbol y con bates. No sabe con exactitud cuántas escenas, pero sí recuerda que cada vez con mucho cuidado devolvía la cinta hasta el punto donde la había encontrado.

Cuando cumplió 12 años tuvo su primer novio, un chico más grande que ella -mucho más grande de hecho, pero ese es otro tema- y allí tocó otro cuerpo de forma sexual, también la tocaron a ella y besó, besó mucho, besó de muchas formas y en muchos lugares…pero sólo fue eso.

Un par de años después, Julia adolescente estaba rodeada de amigas y amigos que ya habían tenido relaciones sexuales y su deseo de experimentar lo mismo fue imparable, pero antes de relacionarse con hombres, ella quería besar a una chica. No a una en específico, a cualquiera. Quería saber cómo se sentía.

Por suerte para Julia, tenía una amiga muy atractiva, que se definía como lesbiana y que además estaba soltera. No pasó mucho para que se besaran, se tocaran e inciaran una relación. Se enamoraron y estuvieron juntas durante 4 años.

Julia se denominó a sí misma bisexual desde muy joven, para ella fue natural, no le costó…cómo lo asumieron los demás es otra historia.

Por mi parte, me lleno de tristeza cada vez que conozco a personas que no se aceptan, o se entienden como seres sexuales, que no se permiten vivir y que no se dejan experimentar…Todos deberíamos poder amarnos en todas nuestras facetas y eso incluye la sexual. El camino para esto no es único, ni plano, o recto, el camino varía para todos.

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Ilustración de Mica P