Los dioses que bajaron del cielo

La primera vez que me acosté con un hombre MUY guapo -hegemónicamente hablando- fue en Uruguay,  ni en mis mejores sueños hubiese imaginado que se fijaría en mí. Lo más excitante fue todo lo previo al encuentro sexual: los mensajes, fotografías y audios que compartíamos por WhatsApp. La verdad del encuentro en sí recuerdo muy poco.

Después de él, vinieron otros. Siempre pasaba lo mismo, toda la previa era increíble y mi imaginación volaba, los actos sexuales estaban bien, eran excitantes, era normales, eran como cualquier encuentro de una noche con un desconocido.

Muy rápido esa sensación de “éxito” fue desapareciendo. Muy rápido dejé de sentirme especial o de dudar de por qué hombres así se fijaban en mí. Entendía mi contexto, ellos me lo hacían saber “el caribe, la sangre caliente, el acento…” las razones eran varias, pero siempre eran las mismas. Y la verdad es que dejó de importar muy rápido.

También entiendo que si bien todo comienza por los ojos, hay varias cosas que suman al atractivo sexual que una persona tiene -las mismas que restan-. Y yo creo conocer algunos de esos atributos no físicos que me favorecen.

Al venir a México la cosa cambió porque este país es más grande, hay más variedad y porque también somos muchísimos más los migrantes o extranjeros que estamos aquí. Además yo estaba en el peso más alto de toda mi vida y no estaba cómoda con mi aspecto físico.

Pero entonces, ¿qué pasó?

Que nada de eso importó. Seguía haciendo match con hombres guapísimos y seguíamos viéndonos y esa motivación o esa sensación de sentirme una ganadora seguía disminuyendo cada vez que pasaba.

En Euphoria -perdón por las continuas referencia a la serie- Kat dice: “no importa que tan cool, sexy o inteligente tú pienses que un hombre es…en realidad todos son patéticos”. Sacada de contexto puede parecer una afirmación fuerte, pero la esencia es lo que quiero rescatar.

Al final, todos tenemos mitificados o “endiosados” a otros humanos, por inteligentes, por talentosos, por guapos, por las razones que sean…y se nos suele olvidar que en realidad todos tenemos defectos y complejos.

Yo creo que puedo estar con quien quiera, realmente con quien se me antoje, porque no me da miedo coquetear, porque estoy “segura” de mis atributos y porque algo que también se sigue repitiendo cada vez que estoy con alguien muy guapo, es ese momento postcoito en el que ambos estamos extasiados, echados en la cama, yo me paro, voy al baño, me veo en el espejo y pienso en lo que acaba de suceder: allí desnuda, sudada, con cara de felicidad, comparo nuestros cuerpos, sus definiciones, sus firmezas, sus contexturas, etc y a pesar de que nunca nos parecemos -porque cada cuerpo es distinto- sé que lo que acaba de suceder no fue un favor que me hicieron a mí, sé que el otro por más dios griego caído del Olimpo que parezca está ahí porque quiere, porque le interesó, lo decidió y porque le gusto.

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Ilustración de Velychko Viktoriia

Ahora, otra cosa:

Sinceramente creo que lo anterior no es demasiado revelador y como no me sentía cómoda con sólo mostrar esa mínima parte, les pregunte a varios amis sus experiencias y cómo les afectaron o no.

“¿Alguna vez te has sentido realmente soprendid@ por coger con alguien que en tus estándares es demasiado guap@? O sea, en plan de que no te lo crees…”

Aquí algunas de las respuestas:

-“En mi experiencia fue que me aumentó la confianza y dije “qué chingón” porque sabía que era algo de un sola vez y ya, y que si se dio fue porque él quiso y le gustó algo de mí”.

-“Los complejos cambian. La primera vez dije “Wow, creo que no estoy tan mal”. La segunda vez fue una reafirmación de seguridad hacia mi cuerpo y hacia mi misma”.

-“Siempre me pregunté cómo pasó o porqué, dudando de mí. El creer no sentirme a la altura me hizo sentir raro espiritual y físicamente porque sé que soy interesante por lo que sé, además soy apasionado con los temas que me interesan…Siempre he sabido cuáles son mis complejos, pero igual me hizo sentir raro”. 

-“Sólo me ha pasado dos veces: con una chica y con Rod -mi pareja desde hace más de 5 años-. No creo que haya cambiado mi percepción de mis complejos porque creo que son cosas muy profundas. Aunque el refuerzo exterior ayuda hay muchas cosas difíciles de procesar. Todavía después de tantos años juntos, me sigo sintiendo insegura sobre todo porque mi cuerpo actualmente no me gusta. No me da miedo que me deje por otra persona, sino que me deje por otra vida. Es ese constante sentir que no soy suficiente aunque él siempre me diga lo talentosa, atractiva e inteligente que soy…”.

-“Pues no sé si cambió algo en mí. Más bien es como que te da seguridad en la parte de interactuar con todo tipo de personas. Mis complejos creo que los acepté desde antes y viví desde entonces con ellos”. 

-“Sí hubo un cambio muy grande en mí. Fue e mi viaje a Europa en el que estuve con hombres que eran todo un sueño para mí. Y al regresar del viaje, mi autoestima subió al 100%, no necesité hacer nada en ese viaje más que ser yo misma. Creo que siempre me sorprende con quién salgo. En general creo que una mujer puede estar con quien le plazca mientras se tenga confianza, eso se ve y eso es lo que llama la atención del otro.”

-“Creo que la primera consecuencia en mi caso, fue inseguridad. En plan lo conseguí pero no me lo creo y me llené de miedos. Ahora ya estoy en otro nivel porque he crecido, soy feminista y estoy empoderada”. 

-“Pues me pasaron dos cosas: 1) entender que el sexo tiene una parte de atracción física y otra que es como de energía. Entonces viendo que él estaba tan bueno y la verdad puede elegir con quién acostarse, me dije “tienes muy buena energía sexual”. En realidad, él me pareció un trofeo. Y lo otro fue que el sexo me gustó mucho y todo se terminó convirtiendo en un ejercicio de autocontrol porque él solo quiere sexo y ya tenemos un año viéndonos. Entonces a estas alturas me da igual, ya no me genera lo mismo que cuando lo conocí”.

-“Nunca me he considerado lindo, Para las chicas siempre he sabido que soy feo, pero estar con ella me subió el ego y empecé a tenerme algo de cariño porque estuvimos juntos casi 5 años”.

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Ilustración de Velychko Viktoriia

 

Es evidente que todos tenemos complejos, que todos conocemos gente que nos parece inalcanzable y que por cosas de la vida a veces terminamos teniendo en nuestra cama. Cada quien aprende de forma distinta sobre lo que le pasa. Pero sin dudas, el físico no define a una persona y no olvidemos que tampoco define que sea un buen polvo o no. Ojalá logremos dejar de compararnos con los demás, dejemos los complejos atrás y también dejemos de ver el físico como una medida y cambiemos la valoración que le damos actualmente.

El sexo es un premio

A las mujeres nos educan distinto que a los hombres, sé que ya lo dije, pero es que es imposible obviarlo.

A la mayoría de nosotras nos enseñan a ver el sexo como un “premio” para el otro, por eso te debes mantener “virgen” hasta que algún hombre venga con rosas y velas.

Los hombres se tienen que esforzar por conseguir acostarse contigo, tienen que conquistarte y si estás en una relación y él hace algo malo, sin dudas, lo que tienes que hacer es no tener relaciones sexuales porque no se lo merece.

Así nos educan nuestros familiares, las películas, la televisión…en todos lados es lo único que vemos.

Y ese es el valor que millones de mujeres le dan al sexo.

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Ilustración de Bruta

Nadie nos dice que si tienes relaciones sexuales es porque quieres, porque tienes ganas, que también tienes derecho a tener ganas, que es normal que tengas ganas, o que no las tengas, y que tienes el mismo derecho que los hombres de estar con quién te provoque y de hablar de lo que te gusta o no.

Porque no somos premios, nuestros cuerpos no son “templos”, nuestro clítoris está hecho para sentir placer y somos seres sexuales. No nos acostamos con alguien para reproducirnos, para complacerlo, para ganar (o no) su amor.

Cogemos porque nos gusta.

Cogemos porque -por suerte algunas- podemos decidir hacerlo o no.

Cogemos porque sólo depende de nosotras.

Porque todo lo demás es mierda. Son personas que juzgan de la misma forma que son juzgadas, también son violaciones, son abusos, son vejaciones…

Mierda.

 

¿Por qué me da miedo ir al ginecólogo?

Estoy segura que no soy la única que siente una ansiedad gigante antes de ir al ginecólogo, o sea, el lugar es frío, estás expuesta, te ven desde lo más profundo y también existe la posibilidad de que salgas de allí con alguna mala noticia.

Además de eso, te hacen preguntas que no deberían ser incómodas, pero que por las expresiones de algunos doctores probablemente te da miedo responder.

Comenzamos leve: ¿edad de la primera menstruación?, ¿edad de la primera relación sexual?, ¿qué método anticonceptivo usas?, ¿tienes pareja actualmente?, ¿consumes drogas?, ¿tienes hijos?, ¿has abortado?…¿cuántas parejas sexuales has tenido?

Y justo en esa última pregunta me dan ganas de mentir.

Entiendo que esa cifra no tiene nada que ver con mi valor como persona, pero ¿lo entienden los demás?

Porque siendo sincera me da miedo, me da miedo que me juzguen, me da miedo que hagan un juicio anticipado de mi salud y me da miedo que me traten con violencia cuando hagan mi chequeo.

Lamentablemente no es sólo él o la ginecóloga, son mis amigos, mi madre, mi padre, mis parejas, eres tú y soy yo.

Todos estamos inmersos en este juego loco de que “la mujer debe ser decente”, “una señorita”, “darse a respetar y cuidarse”.

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Ilustración de @nique_illustration

Nos han hecho creer que “puta” es un insulto y que una mujer que disfruta de su sexualidad es una “cualquiera” y no merece amor ni respeto…Mientras que el hombre es un “campeón” y esta conducta se le celebra a lo largo de su vida.

Miles de mujeres sentimos vergüenza de decir que nos hemos acostado con 1, 5, 20, 50, o más de 100 personas…pero no debemos dejar de hablarlo, no podemos seguir callándonos.

La única razón para mantener este número oculto es que a nadie a le interesa, que es personal, que es íntimo y que además no aporta ningún tipo de información a una conversación.

¿Promiscuidad?, ¿existe un número que la defina?

¿Existe alguna forma de tener buen sexo?

Ya sé que en todos lados leemos cosas como “10 tips infalibles para provocar su orgasmo”, “vuelve loco a tu hombre con estos consejos”, etc, pero que nadie te engañe no existe una fórmula mágica para ser un buen polvo, no existe algo que funcione para todos, no hay forma correctas de seducir.

Sabemos que la excitación femenina depende en su mayoría de lo que ella esté pensando y que la mayoría de las mujeres consiguen el orgasmo sólo con la estimulación del clítoris, pero existen factores que hacen que para muchas mujeres no sea fácil experimentarlos.

Yo entiendo las relaciones sexuales como un acto egoísta, todos queremos ser un “buen polvo”, pero al final de todo, cada uno de nosotros está allí por su propio placer.

Y de eso se trata, de buscar nuestro placer, de crearlo, de hacer nuestro el momento.

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Ilustración Harumi Hironaka

No me malinterpreten, no se trata de sólo enfocarse en uno mismo y utilizar al otro como un objeto y que no importe lo que desee, se trata de saber qué es lo que te gusta y hacerlo. Entender que tus orgasmos son tuyos, dependen de ti, de tu concentración, de tu enfoque…

Y también entender que el orgasmo no es el fin último y único del sexo. Es decir, no por no tener orgasmo quiere decir que el acto haya estado mal.

Por supuesto, para saber cómo conseguir placer tenemos que conocernos y eso, como todo en la vida, cuesta trabajo y hasta años. 

La química no es fácil de conseguir. La pareja sexual ideal no viene en una caja de cereal. Y con la misma seguridad que digo eso, también les digo que pueden estar con un “mal polvo” e igual tener su orgasmo. Porque el mejor polvo de tu vida puede ser a la vez la peor pesadilla de otra persona. 

¡El autoconocimiento y la comunicación salvarán nuestras vidas!

Hablemos de menstruación

Cuando a las mujeres nos viene la menstruación nos pasan un montón de cosas. Existen más de 150 síntomas distintos para el Síndrome Premenstrual, que incluyen desde dolor de cabeza hasta ganas de vomitar, nuestro útero triplica su tamaño y además nuestras hormonas son prácticamente autónomas e incontrolables.

A mí algunos meses me da por llorar, a veces por comerme toda la comida que se me atraviesa, otras veces me enojo sin razón y algunas otras tengo todo junto o nada de lo anterior.

Sin embargo, algo que nunca me falta son las ganas de sexo.

Es una realidad, cuando estás menstruando sientes mucho más, las sensaciones se intensifican y debido a lo inflamado que está todo dentro de ti, la sensación puede ser extremadamente placentera o dolorosa.

Por suerte para mí, me encanta tener relaciones cuando estoy menstruante.

Lo primero es entender que la menstruación es un fluido corporal como cualquier otro, no hay nada de malo o de sucio con ella, es algo natural y las mujeres menstruamos la mayor parte de nuestras vidas.

¡Basta de sentir vergüenza!

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Ilustración de Sofía Teperino

Independientemente de cuál sea tu postura hasta ahora sobre esto, existen algunas razones para aprovechar esos días del mes:

  1. Si sueles necesitar lubricantes, esta es la solución más natural que encontrarás.
  2. Algunas investigaciones aseguran que tener orgasmos ayuda a disminuir los cólicos menstruales.
  3. Ayuda a que el período dure menos porque con cada orgasmo el útero se contrae y la sangre “sale” más rápido.
  4. Sin dudas, fomentará más intimidad y confianza con tu pareja.

Y también tengo sugerencias:

  1. Para evitar las manchas, lo más práctico es colocar una toalla sobre las sábanas y hacerlo en posiciones donde la gravedad no juegue en contra de la mujer. También pueden hacerlo en la ducha y voilá el agua hará todo su trabajo.
  2. Es importante, como siempre, cuidarnos y utilizar condón. Ayudará con el desastre, además de protegernos de embarazos (porque sí puedes quedar embarazada aunque estés con el período) y protegerá de enfermedades de transmisión sexual. Las mujeres durante estos días somos más propensas a contraerlas porque nuestro cérvix está más abierto de lo habitual.
  3. NO ES NECESARIA la penetración. Podemos utilizar un tampón para evitar el derrame de sangre y enfocarnos en el clítoris que nos proporcionará unos buenos orgasmos.

¡Sólo son necesarias las ganas de probar y de disfrutar!