La historia de mi aborto

Conocí a David en una fiesta con mis amigos del colegio, era el mejor amigo de un compañero, nos gustamos mucho y nos hicimos cercanos muy rápido. Luego de unas semanas hablando por mensajes, me pidió que fuéramos novios. Obvio dije que sí.

Me acompañaba todos los días a casa, me regalaba cartas y me hacía sentir muy especial.

Luego de algunos meses juntos, decidí que quería tener intimidad con él. Yo nunca había estado con nadie y sentía curiosidad. Así fue como una tarde luego de clases, en su casa, pasó por primera vez. La experiencia fue rara, como todas las primeras veces, pero poco a poco nos conocíamos más y aprendimos a conectar también ese aspecto.

Luego de tres meses de esa primera vez comenzaron a pasarme cosas. Todo el tiempo estaba cansada, siempre tenía sueño y mis senos me dolían. Me sentí así varios días, hasta que me di cuenta de que mi menstruación estaba retrasada.

Yo tenía 17 años y mi educación sexual había sido casi nula. En el colegio se habían limitado a contarme sobre las pastillas anticonceptivas y los condones y sinceramente cuando me dijeron que con el sexo sin protección la mujer puede quedar embarazada, lo entendí tan mal que creía que sólo con un beso podía embarazarme.

En mi casa, la cosa era peor. El tema era totalmente tabú y ni mi madre ni mi padre estaban conscientes de lo que implicaba una educación sexual oportuna durante mi crecimiento.

Como sentía que no tenía a quién acudir. Hice lo que toda niña haría, hablar con una amiga.

Ella me acompañó a la farmacia por una prueba de embarazo que salió negativa. Yo seguía sintiéndome mal y sabía que algo no andaba bien. Fui por la segunda y dio positivo. Lo siguiente fue hacerme una prueba de sangre, que también fue positiva. Allí muerta de miedo, decidí ir al médico y con un eco determinaron que tenía un mes de embarazo.

David decía que sería «el mejor padre del mundo», él quería tenerlo y como ambos venimos de familias con pocos ingresos hablaba de buscar dos trabajos para que al bebé no le faltara nada.

En este punto, yo no quería continuar el embarazo. Decidí abortar porque estaba muy joven y no me sentía preparada para tener un bebé. Tenía mucho miedo, la verdad, pero era mi cuerpo. Yo decidía y nadie más podía hacer eso por mí. Tenía una vida que continuar y tener un hijo a tan corta edad no sonaba como una buena idea.

David me dejó, me llamó asesina y no se involucró de ninguna forma desde que le hablé de mi decisión.

Finalmente lo hablé con mis padres. Mi mamá apoyó mi decisión, pero tenía miedo de que algo malo pasara porque el aborto en mi país es ilegal, entonces el procedimiento sería de forma clandestina. Mi papá se molestó mucho y fue en ese momento cuando me habló de forma explícita sobre el sexo, las infecciones de transmisión sexual y los cuidados.

Lamentablemente esa charla llegó muy tarde.

El aborto fue más complicado de lo que temía. El proceso consistió en introducir pastillas en mi vagina. Un total de 10. El primer día fueron dos justo antes de dormir. Y el segundo y tercer día 4 pastillas respectivamente.

Todo fue muy doloroso. Todo el tiempo me dolía el vientre, tenía calambres, dolor estomacal, debilidad, sangraba mucho con un olor fétido…hasta que finalmente en una ida al baño saqué un coágulo muy grande.

La situación no mejoró después de eso. Nunca dejé de sentirme débil y el siguiente paso era hacerme otra ecografía transvaginal para asegurarnos de que no hubiera restos dentro de mí. Eso no pasó, no había expulsado todo.

Tenía que someterme a otra intervención, un curetaje uterino. Fui a otro centro médico y decir que había sufrido un aborto espontáneo. Allí me anestesiaron por completo y me limpiaron por dentro. Luego de eso pasé varios días con dolores al caminar y muy sensible. Me hice un tercer eco y ya estaba libre de cualquier rastro.

Todo fue muy doloroso física y emocionalmente. Por suerte conté con el apoyo de mi familia y de mis amigos. Mis papás seguían molestos, pero nunca me dejaron sola y me acompañaron en todo momento.

Pasó mucho tiempo para que volviera a tener relaciones sexuales, a veces lloraba sin razón aparente y los libros de autoayuda fueron mis mejores amigos durante bastante tiempo.

Tengo 25 años y desde ese momento no he vuelto a tener relaciones sin protección. Creo que así como yo, muchas niñas, niños y adolescentes desconocen las consecuencias de tener sexo y los métodos para cuidarse. Es muy importante que todos puedan recibir una orientación confiable para que puedan tener una vida sexual feliz y sana .


*Este texto fue escrito con base en una entrevista a una mujer venezolana.

El orgasmo y yo

Creo que nunca he tenido un orgasmo.

Inicié mi vida sexual a los 15 años y a los 17 una prima, mayor que yo, me preguntó si ya había tenido un orgasmo. En sus palabras, ella juraba que había tenido orgasmos hasta que conoció a su novio de ese momento y se dio cuenta que todo lo que había pasado antes no lo eran.

Desde entonces mi vida sexual se basó en dudar si tenía orgasmos o no. Me obsesioné con el tema y mientras más investigaba más me frustraba. Todas esas descripciones de «una sensación que te recorre todo el cuerpo», «una pequeña muerte», «tanta sensibilidad que abruma», etc no encajaban con nada de lo que yo sentía durante el sexo o la masturbación.

Puedo comparar lo que sentí durante años -con muchísima menos frecuencia ahora- con un paseo en montaña rusa, la excitación va en aumento hasta que llega el punto más alto desde donde ves todo y justo ahí me gana la desesperación y suelo quitarme…creí que eso era lo más cercano que estaría a un orgasmo porque simplemente no me dejaba avanzar. En mi mente, era yo misma cortándome y no dejándome sentir lo suficiente.

Esto me decepcionaba porque siempre me he asumido como una persona de «mente abierta» y sin complejos en el ámbito sexual…¿cómo era posible que yo, que hablo de sexo abiertamente, que le doy tanta importancia y que quiero que todos podamos quitarle esas miles de capas innecesarias que tiene…no hubiera tenido nunca un orgasmo?

Vale aclarar que esa sensación de montaña rusa la vivía mucho más cuando estaba con parejas que cuando me masturbaba, cuando lo hacía sola me costaba muchísimo más llegar a ese punto.

No sé cómo pasó exactamente, pero desde que un chico me hizo sentir cosas diferentes con sexo oral y no me dio tiempo de quitarme ni de desesperarme por llegar, tuve mi primer acercamiento a sentir algo más. Desde entonces traté de enfocarme en conocer mi placer, en apretar mis músculos mientras me penetran y en frotarme con todo lo que pueda durante el encuentro.

Así poco a poco esa ansiedad por llegar al orgasmo fue disminuyendo y prácticamente ya no la siento, aunque sigo pensando que no tengo orgasmos. Me excito mucho, disfruto mucho, me abstraigo bastante y me tiemblan las piernas en algunas posiciones, pero realmente esa descripción del orgasmo que está en todos lados, no encaja con lo que yo siento.

Los cuerpos son distintos y es imposible que todas sintamos lo mismo, pero me cuesta dejar de pensar que nunca he tenido un orgasmo y sé que no soy la única que se siente así. Esto lo hablo con mis parejas regulares e incluso algunas de ellas me aseguran que -desde su percepción-sí tengo orgasmos porque tal o equis razón…Pero, ¿cómo saber que estoy teniendo un orgasmo si no sé cómo se siente uno?

¿Creo que tengo un problema? La verdad no. Creo que simplemente estoy muy mal educada por la pornografía y que soy una persona muy ansiosa. Si te pasa algo parecido, puedes leer sobre la anorgasmia y también ir con tu ginecóloga/o para resolver si se trata de algo físico o meramente mental.

¿Por qué a los hombres no les gusta dar sexo oral?

Hace unos 5 años conversando con una de mis mejores amigas, me preguntó si yo les pedía a los hombres que me hicieran oral porque ninguna de sus parejas se lo había hecho y ella no entendía por qué.

La verdad es que hasta ese momento no había escuchado nunca de ese «fenómeno», pero comencé a prestarle más atención al asunto y encontré que muchas mujeres se quejaban de lo mismo.

Según un estudio hecho en EE.UU. sólo el 35% de los hombres millennials heterosexuales hacen sexo oral. Por otro lado, 14% de 18 a 22 años «no lo consideran necesario» y casi un 50% de 18 a 27 años de edad dicen sentirse más cómodos con el sexo que con el cunnilingus, porcentaje que se reduce a 32% entre los 28 y 32 años.

Yo estuve preguntando y obtuve distintas respuestas:

1) Olor, sabor, textura y aspecto

Estas fueron sin duda las respuesta más comunes. Algunos también mencionaron los vellos como parte del problema.

La verdad es que la vulva es una zona complicada porque es húmeda, oscura y propensa a infecciones. Nuestro PH va cambiando constantemente a lo largo del mes, por eso, ninguna sabe o huele igual todo el tiempo. Además, así como en el sabor del semen, la alimentación también influye en el sabor del flujo.

 «A mí me ha pasado en no más de 3 ocasiones que ha sido la higiene o cierto olor que según yo tiene que ver con la orina».

Como les dije el olor y sabor varía entre una y otra y también en una misma mujer, por ejemplo si nuestra menstruación está por comenzar o terminando, el sabor es mucho más fuerte y cuando ovulamos podemos tener el flujo más espeso.

Otra realidad, es que hay miles de productos de higiene femenina -dañinos, btw- que intenta «ocultar» el olor natural y por eso muchas personas tienden a asociar el olor o los vellos con mala higiene. Las vulvas huelen y tienen vellos, todo lo demás es decisión de cada quién.

Hay olores «normales» que no tienen que ver con poca limpieza -los penes también saben y huelen- y hay otros que tienen que sí tienen que ver con la higiene -no me hagan hablar del esmegma, por favor-.

Lo recomendable y necesario, según yo, es bañarse antes y después de tener relaciones, así nadie se lleva sorpresas.

Pero seamos conscientes si tienen toda la noche bailando, yendo al baño de un bar y luego se van a coger AMBOS van a saber y a oler…Entonces mejor báñense o limpien sus partes. Tampoco olvidemos que somos animales y que hay olores que nos gustan y otros que no por puro instinto animal. Hay sudores que nos excitan y otros son un gran turn off.

Sobre el aspecto, pues esto ni cómo hacerle jaja. Lamentablemente para todos, crecemos viendo genitales de cierto aspecto en la pornografía y es normal que desarrollemos gustos por algo en específico. Nada es obligatorio y el consenso es nuestra palabra favorita, si no te provoca hacerlo; nada te obliga, pero tampoco espere que te lo hagan a ti.

2) No saber cómo hacerlo

«Creo es muy común en nosotros los hombres que no sabemos hacerlo… O creemos saber cómo hacerlo y resulta que nuestra pareja no tiene placer y se quita sutilmente…Vaya no practicamos, no sabemos…ignorancia pues».

Sobre estos comentarios, que fueron bastantes, llegué a tres conclusiones:

¿Cuántas felaciones y cunnilingus vemos en un video porno cualquiera? La diferencia es muchísima. Eso explica porque es mucho más habitual que las mujeres hagamos sexo oral que los hombres, de igual forma estamos mucho más expuestas a «aprender cómo hacerlo».

¿Cuántas de nosotras sabemos cómo nos gusta o lo comunicamos? Yo soy un caso muy claro de esto, sólo un hombre me ha comido de la forma que me gusta y por más que intenté entender qué era lo que hacía, la verdad es que no logré descifrar los movimientos y él tampoco me supo explicar. Hay cosas que sí tengo definidas y que no tengo problema en pedirlas en ese momento, pero creo que necesito mucha práctica con una pareja para que ambos descubramos realmente cómo me gusta.

«A mí me encanta darle oral a las mujeres, pero todas las que me han tocado casi no les gusta».

Ese es mi caso, pero sé que hay chicas que no se sienten cómodas pidiendo o que incluso llegan a sentir vergüenza del acto en sí 😔. -Amigas, de nuevo, no hay nada que las obligue a experimentar prácticas, pero nunca se queden con las ganas por pena, por creencias impuestas o por cualquier cosa que no sea su decisión-.

Puede que no lo pidan o que digan que no les gusta porque nadie se los ha hecho bien...Así de triste. Alguna vez un amigo me dijo que «no hay mamada mala» y eso no podría estar más alejado de la realidad de las mujeres.

La verdad es que un cunni mal hecho puede sacar del mood demasiado rápido y como me dijo una chica en las respuestas «prefiero que no lo hagan, a algo mal hecho.» (Vieron que la solución siempre termina siendo la comunicación y práctica 😛).

3) Michael Douglas

Ya sé que esto suena muy raro, pero resulta que en 2010 Michael Douglas dijo que tenía cáncer de garganta y un par de años después dijo que había sido por dar sexo oral a una mujer con VPH -aunque igual Douglas fumaba y bebía alcohol- y muchos hombres quedaron traumatizados con esas declaraciones.

«Me sugestioné y después al tener la oportunidad de dar sexo oral, viene a mi mente el buen Michael Douglas desaprobándome».

¿Cómo pasa esto?

Esto es educación sexual básica, pero yo soy fan de hablar de la importancia de cuidarnos de las ETS 🤓 y les voy a contar algunas cositas importantes:

-Hay más de 100 de tipos de VPH, algunos causan verrugas o síntomas visibles y muchos otros no.

-La mayoría de los hombres son completamente asintomáticos.

-Si eres mujer el VPH se detecta con el papanicolau, citología y colposcopia.

-Si eres hombre no hay una prueba específica para el VPH, pero siempre puedes hacerte estudios como el TORCHS.

-El VPH no tratado es la causa más común de cáncer de cuello uterino, pero puede causar también cáncer oral, de garganta, ano, pene y vagina.

-Existe una vacuna contra el VPH que se debe colocar cuando todavía somos niños.

-La mayoría de las personas tendremos VPH en algún momento y es muy probable que nuestro cuerpo lo elimine solito.

4) Sexo casual

«No me gusta dar oral cuando es sexo casual por temor a contraer algo».

Pues esto es claro como el agua, no deberíamos tener relaciones sexuales sin protección y menos si son casuales. Eso incluye el sexo oral. Con los hombres, es más fácil porque siempre puedes chuparla con condón, pero lamentablemente los condones femeninos son prácticamente igual de mitológicos que los unicornios, entonces eso lo complica un poco más.

5) Desinterés o falta de ganas

«Amigos me han platicado de casos en los que simplemente no les interesa hacerlo, no les preocupa el placer de su pareja y les da flojera».

Aquí no tengo mucho que decir *tos*machismo*tos*.

El sexo es un acto egoísta, sí, pero sí ya estamos en el momento y en el mood no nos cuesta nada preguntar o intentar que el otro se sienta bien o la pase mejor, ¿no?

6) Porque no les gusta

«Yo sólo lo hago por complacer a la mujer, pero en sí, no me gusta hacerlo. No me gusta el sabor ni la textura que siento al chupar»

Estas fueron la menor cantidad de respuestas. En plan tajante, «no lo hago bajo ninguna condición porque realmente no me gusta» o «lo hago por complacer porque no lo disfruto».

Y de nuevo, todo consensuado nada por obligación.


Me alegró saber que muchos de los que contestaron dicen no tener problemas con tampoco recibir sexo oral y otros llegaron a decir que prefieren dar que recibir.

Hay que comunicarnos con los otros y hay que cuidarnos de ETS…hay que tratar de vivir nuestra sexualidad de forma plena y segura. Entendamos que todos somos distintos y que hay cosas que funcionan para unos y para otros nada que ver. El sexo siempre debe ser con consentimiento y no por ninguna obligación.

Mi primera vez

«¿Qué es la virginidad?», «¿Cómo debe ser mi primera vez?», «¡Obvio debe ser especial!», «¡Qué miedo la sangre!»…Existen miles de mitos alrededor de este tema y ya estamos grandecitos para seguir repitiéndolos.

«Perder la virginidad» se entiende como la primera penetración vaginal, penetración con pene. Ya por ahí estamos mal porque la virginidad no existe y porque, por ejemplo, yo la «perdí» con una mujer, bueno con una adolescente porque las dos éramos menores de edad.

Es decir, las personas con vulvas se pueden meter dentro muchas cosas antes que un pene y pueden vivir toda su vida sin nunca ser penetradas por uno 🙂.

El tema de la virginidad – de verdad no quiero hablar de lo jodidamente opresor que este concepto- es que existe el himen, que es una delgada «telita» que la mayoría de la vaginas tienen.

La ciencia no sabe muy bien para que sirve, e incluso se le compara con el apéndice o las cordales que por la evolución hemos ido perdiendo como especie.

El himen es elástico y se puede romper fácilmente, sin causar dolor o sangrado, evidentemente todos los cuerpos son distintos. En mi caso, tuve que experimentar un par de veces con los dedos de mi novia para dejar de sangrar y de sentir «raro».

Cuando eres una niña que crece escuchando en todos lados que la primera vez debe ser especial, que tu cuerpo es un templo, que te debes «reservar» para el hombre indicado, que pierdes valor si te acuestas con muchos, que se te hacen anchas las caderas para que puedas parir, etc…Hay demasiada presión en el asunto y una vez más no enfocamos en tooodo, menos en lo que realmente importa que debe ser disfrutar, conectar y experimentar.

Mi primera vez fue a los 15 con quien fue mi novia por 4 años, tengo una amiga que se casó a los 18 porque no se permitía tener sexo antes del matrimonio, tengo otra amiga que cogió por primer vez a sus 26 y la lista es infinita.

Cada experiencia es única y mientras tú decidas qué hacer con tu cuerpo, que les den a todos los demás.

¿Qué tan importante es el sexo para ti?

 

peter fischli y david weiss orgasm diagram
Peter Fischli y David Weiss en  Order and Cleanliness

 

Hace poco me encontré con este diagrama que más que explicarme, me sirvió de excusa para este texto. Básicamente según esto, el centro de todo lo que hacemos en la vida es el orgasmo…Y digo excusa porque según lo que pude leer estos señores se volvieron locos e hicieron muchos diagramas en ese libro, algunos con un poco más de sentido que otros.

¿Qué tan importante es el sexo?

Es decir muchas veces me encontré en mi casa, sin bañar, escuchando música en la comodidad de mi cama y si alguien me invitaba a vernos, me invadía una flojera inmensa. Daba igual si tenía días sin salir, si tenía ganas, o si estaba aburrida…de verdad no importaba. Solamente pensar que tenía que bañarme, escoger ropa,  trasladarme a algún lugar, tener una conversación básica con alguien -o capaz no tan básica-  y que MUY probablemente el sexo fuera mediocre , me aburría infinitamente y me llenaba de flojera. Eso sin contar todas las veces que me dejaron plantada durante la cuarentena.

¿Existe la posibilidad de que un  mal polvo se convierta en un buen polvo con la práctica y la comunicación?

O sea, imaginemos que estás hablando con alguien y todo fluye muy bien, te cae bien, te hace reír, cogen un par de veces y la verdad es que deja mucho que desear o que no te gusta tanto en ese aspecto, pero todo lo demás está muy bien, ¿ponderas más los demás aspectos que el sexual? Porque yo no, yo pienso que podemos ser amis y que no necesitamos relacionarnos de manera sexo-afectiva, podemos crear otros vínculos y prefiero salir con alguien con quien sí tenga buena química sexual. 

Si apenas estás conociendo a alguien y no hay sentimientos involucrados, ¿deberíamos intentar resolver ese detalle? No lo sé.

Como hay matices y no todo es blanco o negro. Supongo que puede que hoy no conciba una relación en la que tenga malas relaciones sexuales o me sienta insatisfecha y puede que dentro de 10 años me pase todo lo contrario. Aunque tampoco creo que tenga que ver con la edad, creo que es un tema de personalidad y experiencias y pues sólo tengo las mías.

Definitivamente la relación de cada uno con el sexo es distinta y todos estamos en nuestro derecho de pensar diferente, pero cada vez que lo hablo con personas mayores me dicen que en hay momentos, en los que es muy importante y otros en los que no lo es tanto.

Sé que si estoy enamorada de alguien y su deseo baja en algún momento por cualquier razón, no me voy a poner loca y a no entender y en ese punto valdrán más las otras cosas que el detalle sexual; pero mientras ese no sea el caso, por lo menos hoy a los 27 puedo decir que el sexo está en mis top 3 de cosas importantes de un relación.

Esta deber el texto más confuso, para ustedes y para mí. Porque no encuentro una resolución, porque veo demasiadas capas, demasiados puntos medios, demasiadas condiciones y dependes…y porque en realidad lo que quiero es conocer qué opinan ustedes. De lo que opino yo, ya tengo bastante.

¿Puedo ser honesta sobre el sexting?

Ay, yo no sé si hoy amanecí especialmente hater o qué pasó, pero juro que esta no era la entrada que pensaba escribir y sin embargo aquí estoy para contarles todo lo que pienso del sexting.

Ya les he dicho que soy fan de tomarme nudes, que lo hago casi a diario y que la mayoría de ellas nunca son vistas por otros ojos que no sean los míos, lo que quiere decir que tengo muchas fotos y que sí, si en algún momento termino sexteando con alguien lo más probable es que le envíe fotos viejas y recicladas.

¿Cuál es mi problema con el sexting?

Me aburre. Simplemente eso. Creo que como es a través de mi celular, pues me distraigo y no logro concentrarme; si no son las notificaciones son las personas o lo que estoy haciendo en el momento, es decir, probablemente la invitación o el inicio del juego me pille en un momento en el que estoy ocupada y por muchas ganas que le tenga a la persona seguiré haciendo lo que estoy haciendo y le voy a «seguir el juego» más por compromiso que por placer.

Siendo muy honesta, prefiero masturbarme solita en la tranquilidad de mi cuarto que tratar de dividir mi atención entre calentar a otro y darme cariño a mí. Soy multitasking, pero no para esto.

Tenemos dos escenarios:

1) Sextear con gente que no he visto:

La verdad es que si no has visto a alguien hay demasiadas cosas que pueden salir mal esa primera vez. Puede que no te guste tanto, que no se parezca a sus fotos, que no haya química, que no te guste su olor, que no te gusten sus dientes, que te aburra, etc y ¿para qué perder el tiempo dándote ganas y dándole ganas al otro si en el momento de la verdad las cosas no van tan bien?

Sextear en esas condiciones sólo sirve para ver lo que te vas a comer, para nada más. Mi teoría es: lo lógico es que la otra persona te diga que te va a hacer y deshacer, y también que ese primer encuentro sea bastante mediocre.

Creo que podemos estar de acuerdo en que los primeros encuentros no son los mejores, pero mi experiencia de los últimos meses ha sido realmente trágica. Entonces yo ya estoy casi que 100% segura de que el tipo que por WhatsApp me está diciendo que me va a pegar al techo, probablemente tenga problemas para mantenerse erecto o le importe muy poco si acaba en tres minutos.

Apartando lo anterior, la verdad es que mejor cachondear con alguien que ya conoces o tú con tu soledad que exponerte a cosas feas…ya sabes a qué me refiero.

2) Sextear con quien sí he cogido:

Pues aquí es todo más simple, si ya cogimos y nos gustó ¿qué coño hacemos hablando y por qué no me estás comiendo la boca? 😇


Como sé que soy hater, hice una bella encuesta en mi Instagram para ver qué opinaban mis amigas y amigos sobre este maravilloso tema y estos son los resultados:

De ese 80% que votó🔥 :

64 fueron hombres

3 fueron mujeres

Del 20% que votó 😴  :

11 fueron hombres

6 fueron mujeres

La verdad no tengo ninguna conclusión sobre esto. Como en todo, muy pocas cosas en la vida son blanco o negro, en casi todo hay matices y este es uno de esos casos donde «depende» siempre será la mejor respuesta.

Pueden ver la vida como yo:

Sextear 😴 —> mal polvo= pierdo dos veces.

Sextear 😴 —> buen polvo= gano una vez.

No sextear —>mal polvo= pierdo una vez.

No sextear —>buen polvo= gano dos veces.

O pueden ver la vida de manera más positiva -aunque en realidad es lo mismo-:

Sextear 🔥 —> mal polvo= pierdo una vez.

Sextear 🔥—> buen polvo= gano dos veces.

No sextear —>mal polvo= pierdo dos veces.

No sextear —>buen polvo= gano una vez.

Ustedes decidan y ahí me cuentan. Eso sí, no manden nudes no solicitadas o a personas con quienes no tienen esa confianza.

¿El tamaño del pene importa?

Aquí vengo yo a dar la opinión que nadie pidió -como todos en internet- y sí, el tamaño del pene importa, pero vamos a tratar de entender cómo.

Si hablamos de largo, se supone que el punto G femenino está entre 3 y 5 cm desde la entrada de la cavidad vaginal y fisiológicamente es el punto «más sensible» dentro de la vagina, por eso para estimularlo son suficiente los dedos. Entonces, de forma más básica un pene de 5 cm y con una curvatura mínima es suficiente. Otra medida del pene es la circunferencia, hay penes delgados y gruesos -perdónenme la obviedad-.

Según esos rankings del tamaño del pene por países – que todos hemos visto-  un pene erecto mide en promedio 13 cm y de ancho 12 cm. En América el puesto 1 lo tiene Ecuador -segundo lugar en el mundo- con un promedio de 17.11 cm, luego Colombia y Venezuela con 17.03 cm. Los penes más cortos están en Tailandia, Camboya e India con promedios entre 10.24 y 10.04 cm.

Sabemos que el sexo es tan psicológico como físico y que hay factores que nos condicionan a que algunas cosas nos exciten más que otras. Como a cada persona le gustan cosas distintas, hay quienes sí le dan mucha importancia al largo, grosor y curvatura.

Tengo una amiga a quien llamo «catadora de penes» porque desde hace unos cuantos años utiliza las redes sociales para conseguir hombres con miembros muy grandes y gruesos con quienes acostarse. Literal los «castea» pidiéndoles fotos de ellos midiéndose: «El más grueso, sin duda, ha sido el austriaco, la tiene muy muy gorda, deben ser entre 19 y 20 cm de circunferencia y de largo igual, entre 20 y 21 cm». «He estado con penes no tan gruesos, pero sí muy largos. Uno de los más largos, bien parado debe de estar entre los 30 y 32 cm y de circunferencia como entre 17 y 18 cm». 

«He visto mis videos y se ve que entra toda. Yo siento como chocan mis nalgas su pelvis…Siento dolor y mucho placer, eso me excita muchísimo y me estimula, y lo único que deseo en ese momento es más y más. Me encantan los penes gruesos porque siento como me abren, me llenan y me frotan. Los largos me duelen, pero es un dolor rico».

¿Qué pasa con las mujeres a quienes no les excita particularmente el tamaño?

Ella es un caso muy específico, pero siendo muy honesta yo nunca le había dado importancia. Ni siquiera pensaba en ello. No era algo en lo que me fijara especialmente o que representara un tema en mi vida…Hasta que me empecé a encontrar con penes «pequeños» y aprendí sobre mí y sobre cómo funciono con ellos.

Obviamente si un hombre me gusta mucho, no le voy a decir que no por el tamaño de su pene y no me va a importar, pero sé que con los pequeños no siento tanto cuando estoy arriba, por ejemplo, o que no me dan ganas de chuparla. También me ha pasado que el condón se salga y se quede adentro de mí o que el pene se esté saliendo todo el rato; cosas que no me pasan cuando estoy con un pene más grande.

Como se pueden imaginar depende de que tanto te guste la persona y la química que tengan porque también una de mis mejores experiencias fue con alguien con un miembro pequeño y fue de las mejores porque hicimos de todo, me llevó a probar cosas que yo no conocía y porque gracias a él aprendí otras prácticas que me gustan.

Sin embargo, como el sexo es un TODO y la penetración es sólo una parte…estoy convencida de que puedes hacerlo muy bien sin necesitar un pene de 28 cm y que todo el tema del tamaño es bastante impuesto -una vez más- por el exterior porque recordemos que antes los penes pequeños eran lo más.

Existen posiciones más favorecedoras que otras y al final de todo, mientras más te conozcas y mientras más explores, sabrás cuáles son tus recursos y tus puntos explotables 😏.

 

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La curiosidad que no nos va a matar

Puede que muchos hayamos dudado o tenido miedo de hacer algo en más de una ocasión en nuestras vidas. Cuando sentimos deseos o curiosidad de hacer cosas; nos da miedo dar el paso, fracasar, qué pensarán los demás y también nos da miedo afrontar lo que nosotros mismos pensaremos o cómo nos sentiremos.

Hoy vamos a hablar de las ganas de experimentar y la curiosidad. Me enfocaré en la parte sexual, pero ya saben que todo se puede adaptar a la vida en general y que siempre podemos sacar conclusiones que nos favorezcan.

Existen deseos o «las ganas de experimentar cosas» y existen las fantasías sexuales que pueden no ocurrir nunca. Aquí les dejo un video muy corto que explica si es necesario o no llevar a la realidad nuestras fantasías.

Todos experimentamos deseos y muchos de ellos sí los podemos realizar. ¿Existe alguna edad para hacerlo?, ¿Eso determinará algún cambio en mí?, ¿Qué pensarán de mí cuando lo cuente?…Puede que te hayas hecho alguna de estas preguntas al pensar en tus deseos, yo sí.

En mi caso, hay un par de cosas que quiero hacer y todavía no he podido, pero sé que no harán daño a nadie y que podré hacerlas en cualquier momento. Aunque una de ellas me costó años admitirla y la he verbalizado pocas veces; una de esas le conté a una amiga que resultó tener ganas de lo mismo y ahí otra vez, no me sentí tan sola ni loca. 

Hablando sobre estos temas, me di cuenta de lo común que es el miedo de comunicar esos deseos a las parejas o de la poca empatía que tiene la otra persona y también de que muchos nos sentimos raros por querer hacer ciertas cosas y es ahí cuando la confianza y la comunicación son clave. No importa si estás en pareja o no, mientras no hagas daño a nadie, no rompas acuerdos, etc, todo puede ser hablado y todo puedes llegar a hacerlo realidad, porque créeme no eres la única o el único con ganas de «eso».

Puede que todos estén pensando en tríos, sexo con otras personas, intercambios o cosas relacionadas, pero la verdad es que puede ser mucho más sencillo y trataré de explicarme lo mejor posible:

Que te estimulen el ano con la boca o con los dedos -siendo hombre o mujer-:

  • Toda la vida quise jugar con el ano de mis parejas hombres, nunca pude. Los prejuicios que ellos tenían y su cero interés en el asunto no dejaron que pasara. Años después uno de ellos me confesó que ahora estaba listo para probarlo, que se arrepentía de cierta forma de no haberlo hecho y que no sabía cómo comentarlo a su pareja actual.
  • Tengo un amigo que terminó una relación de años, en plan matrimonio. Nosotros nos veíamos muy seguido y somos bastante cercanos. En uno de nuestros encuentros mientras le hacía sexo oral simplemente fluyó y pude «mamarle el culo» como diría San Benito. En ese momento me dijo que tenía más de 10 años sin que le hicieran eso.
  • En uno de mis encuentros casuales, el chico me contó que una de sus mejores experiencias fue con una desconocida que literal le ordenó ponerse en 4 para chuparlo todo mientras los masturbaba muy fuerte. Su emoción era tanto por el tema de la dominación, como por el poco tacto que había tenido la chica para masturbarlo y hacerle el oral. Desde su percepción las chicas solemos ser muy dulces al hacer oral o por lo menos al comenzar a hacerlo.

 

oral sexo iustración
Ilustración de Regards Coupables

 

Los juguetes sexuales:

¡Uy! Qué temita.

  • Puede que seas hombre y quieras que agregar otro «pene» para experimentar la doble penetración con tu pareja. Un amigo me contó que su novia nunca aceptó esto porque sentía que «era innecesario» agregar algo más a su forma de practicar el sexo. 🤷‍♀️
  • También otro amigo me ha comentado varias veces sobre la práctica del pegging, que yo desconocía hasta que lo hablé con él y que en realidad hoy no sé si ha logrado practicar. Consiste en que el hombre sea penetrado por una mujer con un dildo tipo arnés o strap on.
  • Yo tengo un Satisfyer y aunque mil veces prefiero usarlo solita, me he encontrado con varias parejas masculinas que se sienten «intimidados». «Es que nunca te voy a dar tanto placer», me han llegado a decir. Yo sólo les digo a todas las mujeres que me leen que se compren uno.

Las mejores inversiones en mi vida han sido: la universidad privada, la ortodoncia             y el Satisfyer -mentiritas, bromis-.

satisfyer meme conversacion

Sumisión y dominación:

Como vimos en los puntos anteriores, es un tema constante y se expresa de diferentes maneras. Pero aquí también les dejo puntos de vistas contrastados:

  • Yo soy más de que me gusta ser dominada, disfruto los golpes, que me ahorquen y justo ahora quiero experimentar con cosas un poco más intensas. Sé por ejemplo, que no me gusta que me amarren porque me da ansiedad y a veces me gusta tratar de ser más dominante, pero siempre desde el juego y como provocación para mi pareja.
  • Una de mis amigas más cercanas siempre me comenta de lo mucho que a ella le gusta dominar, pero dominar estilo dominatriz, con humillaciones y maltratos. Lo disfruta y lo quiere poner más en práctica.
  • También muchísimos hombres me han contado que les gustaría que las mujeres tomemos más la iniciativa o que seamos más dominantes. Uno de ellos me decía «Me encantaría que llegue una chica, me diga que me acueste y se siente en mi cara».

 

kat euphoria barbie ferreira body positive
Barbie Ferreira como Kat en Euphoria

¿Vieron que no todo son tríos en este mundo?

Las experiencias o ideas que nos pueden dar curiosidad son infinitas: puede que te atraigan las personas andróginas o que hayas imaginado estar con una mujer trans bellísima y con un pene gigante…Todo está bien y es bonito, mientras no haga daño a nadie, esté consensuado y lo comuniques.

Ya para concluir quiero dejar algunos comentarios claves:

  1. Tenemos que aprender a comunicarnos y empatizar con el otro. De por sí ya es difícil hablar sobre lo que nos gusta o queremos, lo mínimo que se espera y que podemos ofrecer es un genuino intento por entender y abrir un poco la mente. Comunicación, amis, pidan lo que quieren y digan lo que no. Yo he podido hacer cosas porque he comunicado lo que quiero y porque he tenido la suerte de estar con personas dispuestas a experimentar conmigo, pero hay que hablar. El consentimiento es indispensable en las prácticas sexuales.
  2. El sexo es para disfrutar y dejar toda la mierda de la sociedad de lado por algunos minutos. Déjense ser, por favor. Si no es ahora, ¿cuándo? Si tienen curiosidad, háganlo -repito, sin lastimar a nadie- y aunque digan la curiosidad mató al gato, ellos tienen varias vidas…nosotros sólo una.
  3. Muchísimos hombres quieren experimentar con su «Punto G», no teman preguntar, sugerir o solicitar la práctica. Obvio, limpieza e higiene, por favor.
  4. Si eres mujer, es probable que más de una vez te hayan pedido -e incluso hayan interactuado con tu ano sin consultarte-, entonces no tengo mucho más que agregar, si lo quieres probar, comunícalo y si no también.
  5. Estamos tan afectados por el machismo que ni siquiera nos damos cuenta que no nos permite vivir nuestra vida sexual de forma plena. Aquí juega un papel muy importante la industria pornográfica y cómo hemos sido educados por ella. El heteropatriarcado me tiene harta.
  6. Satisfyer: Entiendo que mucho del «miedo» -si se le puede llamar así a tal nivel de inseguridad- viene por el machismo y también por todos los memes que existen sobre este succionador de clítoris. Este tema es larguísimo y el debate sobre si aporta o no a la liberación sexual femenina es como para una entrada entera.
  7. Es trabajo de todes que el mundo sea un lugar más bonito, comencemos con nosotros mismos, practiquemos la empatía, la compersióndejemos las etiquetas y prejuicios atrás.

 

Me encantaría muchísimo leer sus comentarios y opiniones sobre este tema. Espero sirva de algo y les inspire a coger como conejos sin vergüenza a nada jaja.

Los dioses que bajaron del cielo

La primera vez que me acosté con un hombre MUY guapo -hegemónicamente hablando- fue en Uruguay,  ni en mis mejores sueños hubiese imaginado que se fijaría en mí. Lo más excitante fue todo lo previo al encuentro sexual: los mensajes, fotografías y audios que compartíamos por WhatsApp. La verdad del encuentro en sí recuerdo muy poco.

Después de él, vinieron otros. Siempre pasaba lo mismo, toda la previa era increíble y mi imaginación volaba, los actos sexuales estaban bien, eran excitantes, era normales, eran como cualquier encuentro de una noche con un desconocido.

Muy rápido esa sensación de «éxito» fue desapareciendo. Muy rápido dejé de sentirme especial o de dudar de por qué hombres así se fijaban en mí. Entendía mi contexto, ellos me lo hacían saber «el caribe, la sangre caliente, el acento…» las razones eran varias, pero siempre eran las mismas. Y la verdad es que dejó de importar muy rápido.

También entiendo que si bien todo comienza por los ojos, hay varias cosas que suman al atractivo sexual que una persona tiene -las mismas que restan-. Y yo creo conocer algunos de esos atributos no físicos que me favorecen.

Al venir a México la cosa cambió porque este país es más grande, hay más variedad y porque también somos muchísimos más los migrantes o extranjeros que estamos aquí. Además yo estaba en el peso más alto de toda mi vida y no estaba cómoda con mi aspecto físico.

Pero entonces, ¿qué pasó?

Que nada de eso importó. Seguía haciendo match con hombres guapísimos y seguíamos viéndonos y esa motivación o esa sensación de sentirme una ganadora seguía disminuyendo cada vez que pasaba.

En Euphoria -perdón por las continuas referencia a la serie- Kat dice: «no importa que tan cool, sexy o inteligente tú pienses que un hombre es…en realidad todos son patéticos». Sacada de contexto puede parecer una afirmación fuerte, pero la esencia es lo que quiero rescatar.

Al final, todos tenemos mitificados o «endiosados» a otros humanos, por inteligentes, por talentosos, por guapos, por las razones que sean…y se nos suele olvidar que en realidad todos tenemos defectos y complejos.

Yo creo que puedo estar con quien quiera, realmente con quien se me antoje, porque no me da miedo coquetear, porque estoy «segura» de mis atributos y porque algo que también se sigue repitiendo cada vez que estoy con alguien muy guapo, es ese momento postcoito en el que ambos estamos extasiados, echados en la cama, yo me paro, voy al baño, me veo en el espejo y pienso en lo que acaba de suceder: allí desnuda, sudada, con cara de felicidad, comparo nuestros cuerpos, sus definiciones, sus firmezas, sus contexturas, etc y a pesar de que nunca nos parecemos -porque cada cuerpo es distinto- sé que lo que acaba de suceder no fue un favor que me hicieron a mí, sé que el otro por más dios griego caído del Olimpo que parezca está ahí porque quiere, porque le interesó, lo decidió y porque le gusto.

amor propio
Ilustración de Velychko Viktoriia

Ahora, otra cosa:

Sinceramente creo que lo anterior no es demasiado revelador y como no me sentía cómoda con sólo mostrar esa mínima parte, les pregunte a varios amis sus experiencias y cómo les afectaron o no.

«¿Alguna vez te has sentido realmente soprendid@ por coger con alguien que en tus estándares es demasiado guap@? O sea, en plan de que no te lo crees…»

Aquí algunas de las respuestas:

-«En mi experiencia fue que me aumentó la confianza y dije «qué chingón» porque sabía que era algo de un sola vez y ya, y que si se dio fue porque él quiso y le gustó algo de mí».

-«Los complejos cambian. La primera vez dije «Wow, creo que no estoy tan mal». La segunda vez fue una reafirmación de seguridad hacia mi cuerpo y hacia mi misma».

-«Siempre me pregunté cómo pasó o porqué, dudando de mí. El creer no sentirme a la altura me hizo sentir raro espiritual y físicamente porque sé que soy interesante por lo que sé, además soy apasionado con los temas que me interesan…Siempre he sabido cuáles son mis complejos, pero igual me hizo sentir raro». 

-«Sólo me ha pasado dos veces: con una chica y con Rod -mi pareja desde hace más de 5 años-. No creo que haya cambiado mi percepción de mis complejos porque creo que son cosas muy profundas. Aunque el refuerzo exterior ayuda hay muchas cosas difíciles de procesar. Todavía después de tantos años juntos, me sigo sintiendo insegura sobre todo porque mi cuerpo actualmente no me gusta. No me da miedo que me deje por otra persona, sino que me deje por otra vida. Es ese constante sentir que no soy suficiente aunque él siempre me diga lo talentosa, atractiva e inteligente que soy…».

-«Pues no sé si cambió algo en mí. Más bien es como que te da seguridad en la parte de interactuar con todo tipo de personas. Mis complejos creo que los acepté desde antes y viví desde entonces con ellos». 

Sí hubo un cambio muy grande en mí. Fue e mi viaje a Europa en el que estuve con hombres que eran todo un sueño para mí. Y al regresar del viaje, mi autoestima subió al 100%, no necesité hacer nada en ese viaje más que ser yo misma. Creo que siempre me sorprende con quién salgo. En general creo que una mujer puede estar con quien le plazca mientras se tenga confianza, eso se ve y eso es lo que llama la atención del otro.»

-«Creo que la primera consecuencia en mi caso, fue inseguridad. En plan lo conseguí pero no me lo creo y me llené de miedos. Ahora ya estoy en otro nivel porque he crecido, soy feminista y estoy empoderada». 

-«Pues me pasaron dos cosas: 1) entender que el sexo tiene una parte de atracción física y otra que es como de energía. Entonces viendo que él estaba tan bueno y la verdad puede elegir con quién acostarse, me dije «tienes muy buena energía sexual». En realidad, él me pareció un trofeo. Y lo otro fue que el sexo me gustó mucho y todo se terminó convirtiendo en un ejercicio de autocontrol porque él solo quiere sexo y ya tenemos un año viéndonos. Entonces a estas alturas me da igual, ya no me genera lo mismo que cuando lo conocí».

Nunca me he considerado lindo, Para las chicas siempre he sabido que soy feo, pero estar con ella me subió el ego y empecé a tenerme algo de cariño porque estuvimos juntos casi 5 años».

beso pareja heterosexual
Ilustración de Velychko Viktoriia

 

Es evidente que todos tenemos complejos, que todos conocemos gente que nos parece inalcanzable y que por cosas de la vida a veces terminamos teniendo en nuestra cama. Cada quien aprende de forma distinta sobre lo que le pasa. Pero sin dudas, el físico no define a una persona y no olvidemos que tampoco define que sea un buen polvo o no. Ojalá logremos dejar de compararnos con los demás, dejemos los complejos atrás y también dejemos de ver el físico como una medida y cambiemos la valoración que le damos actualmente.

El sexo es un premio

A las mujeres nos educan distinto que a los hombres, sé que ya lo dije, pero es que es imposible obviarlo.

A la mayoría de nosotras nos enseñan a ver el sexo como un «premio» para el otro, por eso te debes mantener «virgen» hasta que algún hombre venga con rosas y velas.

Los hombres se tienen que esforzar por conseguir acostarse contigo, tienen que conquistarte y si estás en una relación y él hace algo malo, sin dudas, lo que tienes que hacer es no tener relaciones sexuales porque no se lo merece.

Así nos educan nuestros familiares, las películas, la televisión…en todos lados es lo único que vemos.

Y ese es el valor que millones de mujeres le dan al sexo.

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Ilustración de Bruta

Nadie nos dice que si tienes relaciones sexuales es porque quieres, porque tienes ganas, que también tienes derecho a tener ganas, que es normal que tengas ganas, o que no las tengas, y que tienes el mismo derecho que los hombres de estar con quién te provoque y de hablar de lo que te gusta o no.

Porque no somos premios, nuestros cuerpos no son «templos», nuestro clítoris está hecho para sentir placer y somos seres sexuales. No nos acostamos con alguien para reproducirnos, para complacerlo, para ganar (o no) su amor.

Cogemos porque nos gusta.

Cogemos porque -por suerte algunas- podemos decidir hacerlo o no.

Cogemos porque sólo depende de nosotras.

Porque todo lo demás es mierda. Son personas que juzgan de la misma forma que son juzgadas, también son violaciones, son abusos, son vejaciones…

Mierda.