¿Por qué es importante denunciar?

Existe un término usado en varios países de América del Sur y España para referirse al acto de exponer públicamente a corruptos, el escrache. Aunque en un principio se usaba para exposiciones en persona, en los tiempos actuales se utiliza también para referirse a las denuncias que se hacen a través de redes sociales.

Los “escraches” virtuales suceden principalmente para denunciar el abuso y violencia que reciben las mujeres -en su mayoría- y son muy criticados porque exponen a “alguien que es inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

El argumento principal detrás de esta lógica, es que hacerlo de manera digital es sólo difamar. Sin importar que tan graves sean las acusaciones, para muchas personas no importan las pruebas si no existe una denuncia formal ante las autoridades. Incluso para algunos, el simple hecho de hacerlo de forma digital es más bien una “cacería” o un “linchamiento” que “puede arruinar la vida de la persona acusada”.

Pero, ¿por qué ocurren las denuncias públicas?

En el contexto latinoamericano, no es secreto que la policía y la justicia no funcionan de la manera que deberían, esto se refleja de varias formas:

  1. La revictimización y el cuestionamiento a la víctima
  2. Los procesos lentos y burocráticos que no llegan a nada
  3. La cantidad de casos y denuncias que hacen que el sistema no se dé abasto
  4. Etc

Lo más probable es que la víctima que denuncia a través de redes sociales, lo haga como primer impulso por miedo. Y si lo hace, estará MUY expuesta; la van a cuestionar, a criticar, la van a culpar, la van a amenazar y lo mínimo que le van a decir es mentirosa.

Nadie quiere pasar por eso…pero también la denuncia pública puede ayudar en otros aspectos:

  1. La víctima notará que tiene -o formará- una red de apoyo
  2. Muchos le harán saber que la culpa no es de quien denuncia, recibirá palabras de apoyo que le ayudarán en ese momento difícil
  3. Es probable que aliente a otras víctimas a dar su testimonio, eso servirá para darle valor y coraje, para recordarle que no está sola y que no está “pendeja” por haber pasado por eso

Nadie quiere exponerse a críticas, cuestionamientos, acusaciones y ser tildada de mentirosa. Nadie quiere que se le cuestione por “aguantar” una relación violenta, por vivir su sexualidad de tal forma, ser el chisme del momento o ser culpada por haber hecho cualquier cosa. –Sí, hay gente enferma que quiere atención, hay gente mala y con intenciones nefastas…pero seamos honestos ¿cuál crees que es el porcentaje de ese tipo de personas en lxs denunciantxs?-.

Y ¿la denuncia formal?

Ahora, ya existe la denuncia en redes sociales…¿qué sigue?

Pues el paso lógico, recomendado y que ayudará a detener a violadores, abusadores y acosadores sexuales; es poner la denuncia ante las autoridades correspondientes. Esto ayudará a la víctima a sentirse un poco más segura y creará un precedente legal para cualquier cosa que pueda ocurrir en el futuro.

Recuerda, NADIE la puede obligar a hacerlo o culparla por su decisión. Es lo recomendado, pero créeme que el miedo y los miles de escenarios que vendrán a su cabeza son entendibles y debe hacer lo que la haga sentir segura.

Es normal incluso, que su opinión respecto a la denuncia formal -y en redes- cambie: que primero no quiera hacerlo, que luego sí y que lo dude constantemente, etc.


Por favor, si eres o fuiste víctima no te quedes en silencio. No importa si pasó hace un día, semanas o meses. Necesitamos no callarnos y dejar evidencias de este problema.

En este artículo, puedes leer sobre cómo iniciar el trámite de la denuncia formal en México.

El proceso de la denuncia va más o menos así:

  1. Te harán una entrevista -varias veces- y transcribirán lo que digas. Esto lo firmarás y te otorgarán una copia
  2. Pasarás por medicina forense -si presentas golpes o evidencia en tu cuerpo-
  3. Pasarás por evaluación psicológica
  4. Pasarás por policía cibernética -si tienes pruebas en tu teléfono o dispositivos digitales-

Tu denuncia será confidencial, utilizarán tus iniciales y te darán el número de carpeta para que puedas darle seguimiento a tu trámite.

El proceso es largo y cansado, pero lxs funcionarixs deben apoyarte en todo momento. Pregunta todo lo que quieras y cuenta todo como ocurrió. No tengas miedo, ni el agresor ni el sistema, pueden seguir ganando.

También puedes comunicarte con la Unidad de Contacto de Seguridad Ciudadana del Gobierno de la Ciudad de México a través del 55 52425100 para que te orienten.

O contactarte con grupos de apoyo como @crucesxrosas y Antes de Eva.


El machismo = el problema

La violencia de género ha cobrado miles de víctimas en América Latina. México tristemente ocupa un lugar importante en estos rankings. En 2019, 3.833 mujeres fueron asesinadas, la mayoría de los casos fueron feminicidios (Registro de mortalidad INEGI, 2000-2018 y CONAPO, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública- Víctimas 2019).

El machismo y la violencia no sólo son golpes, también son amenazas, control físico y económico e incluso el acoso cibernético. Evidentemente no sólo es ejercido por los hombres. Si crees que las “feminazis” existen, crees que “esas no son formas” o crees que “por andar borracha”, “por vestirse así” o “por seguir con esa persona” la víctima es la culpable, te invito a reflexionar y a recapacitar.

No hagas más difíciles todas estas situaciones de mierda. La información está a un click de distancia y sólo es necesario tener un mínimo de empatía y abrir un poquito los ojos para mirar más allá de nuestras narices.

Volviendo a las denuncias falsas y para terminar

Según ONU Mujeres México, en países donde se ha medido el porcentaje de denuncias falsas, la cifra es menor a 3%.

Si una denuncia en redes sociales es capaz de “joderle la vida” al acusado, créanme que los golpes, amenazas, violaciones y muertes también les joden la vida a las víctimas y sus familiares.

Sea como sea y bajo las circunstancias que ya todos conocemos, en los mejores de los casos serán la justicia y los expertos quienes decidan quién es culpable o no…ojalá eso ocurriera sin cobrar la vida de inocentes.

“Manósfera”: Los hombres que viven de contar sus vidas sexuales

En México se hizo viral un posteo de Facebook en el que narran como un hombre utiliza Tinder y Bumble para conocer chicas, acostarse con ellas y luego contarlo en Youtube y otros medios…ganando dinero de eso.

Un par de semanas atrás una amiga justamente había salido con este hombre y me contó cuando él le escribió insultándola, en ese momento yo la aconsejé  por el tema del COVID19 y además le platiqué de una experiencia parecida que tuve hace 3 años aquí mismo en México.

Mi historia:

En 2017 cuando llegué a México comencé a salir con un estadounidense de 39 años, soltero, vivía solo en donde viven la mayoría de extranjeros de CDMX, musculoso, con buena plática y bastante encantador. Lo conocí en Tinder y nos veíamos por lo menos una vez en la semana y pasábamos los fines de semana juntos.

Nuestra relación era básicamente sexual, compartíamos bastante tiempo juntos, pero en realidad no sabíamos mucho de la vida del otro. Yo estando recién llegada lo menos que quería era un vínculo, estaba en proceso de adaptación y lo que él me ofrecía en ese momento era lo que yo necesitaba y además estaba dispuesta a dar a cambio.

Cuando ya teníamos dos meses saliendo, una de mis mejores amigas se preocupó porque en ese punto yo lo único que sabía de él era que vivía de escribir, no sabía dónde ni qué y ni siquiera conocía su apellido.

Un día cualquiera estaba en su casa, él estaba durmiendo en su cuarto, yo en la sala con su computadora frente a mí. Al abrirla pude ver su nombre completo, así que lo siguiente fue googlearlo.

Encontré tres cosas:

  1. Un ebook de su autoría con venta en Amazon, en el que prometía enseñarles a los hombres cómo dar orgasmos a cualquier mujer con sólo 10 pasos.
  2. Un blog dividido en 4 secciones: músculos y dieta, experiencias sexuales con mujeres jóvenes, tips para ser exitoso como él y turismo siendo gringo en países de Latinoamérica.
  3. Que ofrecía consultorías de 40 minutos por USD $100 a mujeres y hombres para tener una vida sexual y amorosa exitosa.

Yo no podía creer lo que estaba leyendo, además por la diferencia horaria mi amiga que me había insistido en investigarlo no me respondía. Yo estaba muy sorprendida, en su sala, tratando de hacer silencio cuando sólo quería gritar. 

Quiero aclarar que teníamos una relación abierta, es decir ambos nos veíamos con otras personas y no me sentía engañada. Lo que me pasó, fue que me obsesioné con el blog, creo que lo leí todo en menos de tres días y entraba diariamente para saber qué escribía.

Mi interés fue poco a poco disminuyendo porque yo era otra mujer con la que él probaba sus teorías. Por ejemplo, uno de sus consejos era “nunca le regales nada”, y así el día de mi cumpleaños no recibí ni un chocolate. Es decir, para mí todo lo que había estado sucediendo -por más que fuera muy poco- era mentira. 

En el sexto mes de “relación” le conté que ya sabía todo, me preguntó si estaba molesta, me explicó que era su trabajo y a partir de ahí incluso me mostró las redes de varios de sus amigos. Todos extranjeros, guapos, musculosos y que vivían máximo por un año en distintos países latinos.

Creo que lo que acabo de describir es suficiente para que se hagan una idea de la clase de persona que es, pero todo se fue transformando en un cagadero. Cada vez que yo le cancelaba la cita, le decía algo “que lo molestaba” o hacía algo “indebido”, él me insultaba, me bloqueaba y actuaba como un machito patán de 15 años. Finalmente terminé la relación y cortamos la comunicación.

Pero no quedó ahí, obviamente escribió sobre mí en varios artículos, aunque el único que recuerdo era uno que tituló algo así como “X cosas que tienes que saber si sales con una venezolana”, además este sujeto me escribía mails de cuentas inventadas, me escribía mensajes desde números raros e incluso llegó a stalkear en IG a la persona con la que yo salía después.

Hace poco lo googleé y ya nada existe, sólo reseñas de su libro, sé que se devolvió a E.E.U.U y me agregó en LikedIn  – pregúntenme para qué porque yo tampoco entiendo-.

Hay muchos hombres extranjeros haciendo lo mismo en América Latina

Todo este cuento que les acabo de echar y la razón por la que seguramente entraron aquí, es que durante esos 8 meses de relación investigué y me encontré varias cosas desagradables y asquerosas.

Estos hombres tienen una especie de “filosofía” que se llama “manósfera”. Utilizan las redes, websites, Youtube y cualquier medio para expandir su forma de vivir y ganar más adeptos.

Utilizan la metáfora de la película Matrix – de la píldora roja y la píldora azul- para convertirse en machos alfa, capaces de acostarse con mujeres mucho más jóvenes, de manipularlas y de tratarlas mal. Es decir, consumen la píldora roja y aseguran que los hombres que no son “exitosos” como ellos es porque escogieron la píldora azul.

Dentro de esta tendencia también entran los incels, grupos antifeministas, etc…porque además también están ligados con la política.

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La desigualdad social que existe en América Latina, nuestros países llenos de feminicidios, proxenetismo y miles de condiciones que nos ponen en peligro a las mujeres, donde además el “sueño americano” es algo con lo que todos crecimos…Aumenta nuestra vulnerabilidad ante personas así: hombres, heterosexuales, con dinero, extranjeros, que vienen casi casi a hacer turismo sexual y que además se sienten con el poder -una vez más- de hablar de forma explícita y desagradable de algo que debe quedarse entre 4 paredes, de nosotras como objetos y que no obstante ganan dinero de eso.

Les dejé algunos links con más info, igual les recomiendo buscar directamente en inglés y les recuerdo que tenemos que cuidarnos, siempre.

Normalicemos el cambiar de opinión

Sé que todos estamos podridos de lo que está pasando: estar encerrados, preocupados, con incertidumbre, asumiendo pérdidas, leyendo y viendo el mundo colapsar con manifestaciones, asesinatos, incendios…

Nos enteramos, estamos expuestos, estamos saturados y lamentablemente eso no es lo único que está pasando. Hay miles de injusticias sucediendo a diario y nos enteramos sólo de un porcentaje.

Mientras todo ocurre existen al menos dos posturas que tomar:

  1. Sentirse hastiado y preferir ignorar, no opinar y no participar.
  2. Opinar y tomar partido.

Hay temas que nos afectan de forma diferente a cada uno. Hay situaciones en las que por valores, por ética o por simple experiencia no puedes pasar de largo y voltear hacia otro lado y son en esos temas en los que tomamos partido, en los que hablamos, en los que alzamos la voz y nos manifestamos.

También hay que entender que no necesitas opinar de todo, que no importa si no sabes suficiente de un tema y prefieres informarte antes de hablar, que no importa si ni siquiera quieres informarte -o sea sí importa, pero es imposible saber de todo-.

Lo primordial es que no hables por hablar, que cuando lo hagas sea con un mínimo de trabajo previo de investigación por respeto y ¿sabes qué es más importante? Que cambies de opinión. 

Que te permitas cambiar de opinión porque leíste más sobre algo, porque debatiste con alguien sobre el tema, porque buscaste más información o porque simplemente encontraste un post que te hizo ver las cosas desde otro punto de vista.

Eso es lo que necesita el mundo: gente que investigue, curiosa, que cuestione y que no tema decir que se equivocó y quiera hablar desde otro lugar. Y también gente que sepa que cambiar de opinión es PERFECTO. Es bonito y está bien.

Aunque repito, si no estás listo para hacer el trabajo previo de leer, de contrastar información, de escuchar, de tratar de entender de dónde vienen las cosas…mejor no opinar, créeme puedes pasar al siguiente tema, no tienes que hablar sobre todo lo que ocurre, el mundo puede vivir sin escuchar lo que tienes para decir.

Pero volviendo al punto de este post, “normalicemos el cambiar de opinión”. Dejemos atrás ese deseo adolescente de “no cambiar nunca”. Cambiemos, cambia, muévete, haz algo por ti, haz algo por ser mejor persona, intercambia opiniones, conoce gente y cuestiona todo lo que ves y oyes.

Hablo de estos momentos porque estoy abrumada y necesito un break de la vida, pero me refiero a todo. Me refiero al BLM, al feminismo, a la despenalización del aborto, al RADFEM, a la comunidad LGBTQ+, al “separar al artista de su obra”, al clasismo…y también me refiero a ese momento cuando estás desnuda en la cama de alguien y por cualquier cosa ya no quieres tener sexo y dices “no”, dices “no, ya no quiero”. Permítete decir que no, permítete cambiar de opinión y permítete equivocarte.

Este último tema es muchísimo más profundo y probablemente lo toque en otro post, pero por ahora, sólo quería reivindicar a los curiosos, a los que tercos, a los que van en contra de la corriente y a quienes son empáticos.