21 de octubre

Música: Rabbit Feet de Nick Murphy.

No sé qué pasa conmigo.

¿Qué está tan mal conmigo?

¿Por qué este vacío tan inmenso?

¿Qué es este dolor intenso que me acompaña desde niña?

¿Por qué las manos de extraños? O los besos vacíos.

Parece que el sudor de mi cuerpo por la excitación apaciguara todo.

¿Por qué los penes erectos y el semen que sale de ellos?

O la dominación y deshumanización que me gustan tanto sentir.

Sola e insuficiente.

No hay una sola cosa mala en mí, hay muchas.

Tengo que dejarme ser

Hace unos días, escogiendo algo de mi ropa para usar, me di cuenta que ya la mayoría de ella ya no me queda. Me sentí mal. Me frustré. Sé que es normal que en estos momentos que todo ha cambiado también lo haga nuestro cuerpo y sé que esos 4 kilos que he aumentado no significan nada, pero me sentí mal.

Luego entré a Instagram y una de mis amigas más queridas había posteado un meme sobre las chicas hegemónicas que hablan de body positive de “manera forzada” y de cómo le parecía una hipocresía y en ese momento me sentí invalidada también por ella.

Esto es un desahogo mientras hago las paces conmigo porque lo necesito.

Porque tenemos demasiada presión sobre nuestros hombros, muchísima. Impuesta por la sociedad en forma de publicidad, películas, música, pornografía…y también nos estamos agregando un peso INMENSO a nosotras mismas constantemente.

Querer una pareja:

Sí, yo me quiero amar, defender mi valor, no necesitar de refuerzos externos, ni esperar que nadie me ame; pero eso no se compra en Amazon. Para llegar a eso tengo que trabajar mucho, tengo que hacer cosas, tengo que darme cuenta de las cosas que no hago bien o me retrasan en ese camino…Y la voy a cagar muchas veces y necesito darme permiso de hacerlo.

Sé que soy independiente, tengo muy claras las cosas que quiero y las que no y también sé que todo este tema de amor romántico que tengo en la cabeza viene de afuera, pero lo quiero. No me voy a juzgar yo también por eso.

No permitirme sentirme triste o mal:

Me conmuevo fácilmente y no me cuesta llorar, pero basta que sea algo realmente personal o que realmente me afecte, para que ni siquiera me permita contarlo. Me cuesta pedir ayuda, me cuesta sentirme vulnerable y me cuesta demostrarlo. Muchas veces me cuestiono si “eso” que me está afectando es lo suficientemente grande o importante como para que me afecte de esa forma, me invalido a mí misma y me da vergüenza contarle a los demás. Me da vergüenza sonar exagerada o ser juzgada…y una vez más, sé de dónde viene esto: de afuera.

Amor propio, body positive y autoestima:

Como les conté al principio, sé que no debo compararme, sé que mi físico no define nada de mí, sé que no debo forzar a mi cuerpo a estar en ningún peso o con medidas específicas, pero así como hay días en los que me siento mega 🔥, hay otros en los que estoy cero conforme con lo que veo en el espejo. Y nos pasa a todes, es normal y debo dejarme sentirlo.

También debo dejar de sentirme hipócrita por querer subir una foto mostrando mis estrías o mi celulitis. La lucha es de todas, es interseccional e incluyente.

Éxito profesional y el síndrome de la impostora:

Aunque piense que no hay edad para nada y que no necesito demostrarle nada a nadie, pues aquí me tienen sintiendo que no he logrado nada en la vida y a la vez sabiendo que tengo talento y cosas para decir. Es una contradicción constante. Aunque en la vida no sea todo blanco y negro, creo que tengo derecho a decir que no estoy donde quiero estar y a la vez estar agradecida con todo lo que he logrado. No necesito sentir pena por mí ni tampoco debo ser modesta al decir que soy una “chingona” en muchas cosas.

Feminismo:

Este punto tiene más complicaciones porque cualquiera que se defina como feminista sabe que le toca defender su postura ante el mundo, justificándose y casi pidiendo perdón. Puede que pierdas amigas, amigos, que se burlen de ti…puedes sufrir agresiones sólo por ir a manifestarte.

Vas a recorrer un camino largo. Vas a tener que leer mucho, escuchar a otras y aprender todos los días de tu vida…y también vas a tener que aguantar ser medida con el “feministómetro”, que todes te juzguen por no ser una “feminista de verdad” y te ataquen por bailar reggaetón, por maquillarte, por un tuit de hace mil años y básicamente por no hacer lo que elles quieren. Porque al parecer muy pocas personas han logrado entender que esto se trata de liberación y no de seguir de oprimiéndonos a nosotras mismas.

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Collage por @meowsuenamiau

Ahora…

Yo quiero ser mejor persona, quiero dejar mis prejuicios, quiero deconstruirme, quiero ser sorora, quiero amar mi cuerpo y aceptar sus cambios, quiero tener amor propio, quiero ser empática y ponerme en el lugar de los demás, dejar los rencores e inseguridades…quiero muchas cosas; mientras tanto “sé quién soy, en quién me puedo convertir y que cada error que cometo es sólo otro paso en el camino que estoy recorriendo”.

Todo el mundo tiene una opinión que dar, todo el mundo juzga y critica…no seré yo otra crítica de mí misma sólo por sentir.

Usando Bumble en cuarentena

Cuando comenzó la cuarentena yo me veía regularmente con alguien con quien tenía ya casi un año “saliendo”, todo bonito y todo bien. Hasta que ya no fue bonito y no estuvo bien, corté esa relación y volví a no tener con quien verme regularmente.

Primer mes de cuarentena y yo estaba “tranquila”, básicamente porque estaba enfocada en no volverme loca por encierro y soledad y mis necesidades sexuales pasaron a otro plano.

Comencé a sentirme más tranquila y volví a hacer lo que hago cuando estoy aburrida: entrar a Bumble 😛.  Así conocí a un chico con quien – a pesar de todo pronóstico-  tuve buena química y además me cayó lo suficientemente bien como para tener una amistad, pero como ahora todos estamos pasando por procesos y haciendo maromas para tener una vida lo más parecida a la que teníamos antes de que todo esto pasara, no me puedo ver con él tan seguido como me gustaría.

La cuarentena se extendía cada vez más y yo como asidua usuaria de Bumble me di cuenta de algo:

  1. La cantidad de personas disponibles aumentó. Para quienes no estén familiarizados con la app, cada vez que le das a la izquierda (descartas a una persona) te aparece un corazoncito en la esquina que te va diciendo cuántos perfiles te quedan por ver.
  2. La mayoría de los perfiles tenían descripciones como: “Aquí por la cuarentena”, “La cuarentena me aburrió, quiero salir ya”, “El encierro me trajo aquí” y etc.

En ese momento me pareció obvio y no le di demasiada importancia. Seguí hablando con personas y tuve conversaciones constantes con dos chicos que pasaron lo que bauticé como “cuestionario COVID-19” y quedé en verlos.

El primero de los individuos es un doctor que me lleva unos 10 años y a quien iba a ver un viernes a las 9 de la noche. Estuvimos hablando todo el día como a hasta a las 5, a las 7 comencé a alistarme y cuando terminé aproximadamente 20 minutos antes de las 9 me di cuenta que no me había vuelto a escribir; le escribí que ya estaba lista y que me pasara la dirección exacta de su casa. Nunca respondió y a las 9.30 de la noche lo bloqueé de todos lados.

El otro es un realizador audiovisual con quien tenía todavía mucho más tiempo conversando, quedamos para el jueves siguiente y con él estuve hablando hasta el momento en que me metí a bañar. Le dije que estaba lista en 40 minutos y que le escribía para que me pasara la dirección, 5 minutos antes de que se cumplieran los 40 minutos le escribí que ya había terminado y tampoco respondió. Al día siguiente en la mañana me escribió por SMS para decirme que se había quedado dormido y que lo sentía.

En menos de una semana dos personas me habían dejado plantada y se habían comportado de forma estúpidamente grosera.

Eso me hizo sentir bastante mal conmigo misma. Me hizo pensar muchísimo en cuál era la causa y porque estas personas se sentían con el derecho de ser tan patanes y maleducados conmigo y llegué a una conclusión bastante triste…

La cuarentena ha causado embarazos, separaciones, reapariciones de exes, gente horny a montones, etc…y también ha cambiado la forma en la que trabajamos, nos comunicamos, consumimos y blah, pero otra de las cosas jodidas de esto es que ya no puedes tener una cita “normal”.

Básicamente con el tema de no poder ir a lugares públicos si decidías verte con alguien tenía que ser en alguna de las casas de los involucrados. Yo tengo una especie de protocolo para tener dates digitales, que incluye videollamadas o voice notes y termina con una cita en un bar o en un lugar público. Y en esta nueva realidad donde los locales estaban cerrados, la única opción era vernos en la casa de alguno de los dos, lo que hacía -lamentablemente- que el consentimiento al sexo en la primera cita quedara IMPLÍCITO.

Entonces según yo, el hecho de que la gente asuma que el sexo está implícito y que el número de personas en las app haya aumentado, es la combinación perfecta para que todos los patanes y desubicados del mundo hagan de las suyas.

Esta es un texto triste y que escribo desde un lugar oscuro…pero estas experiencias me hicieron aprender que lamentablemente no podemos exponernos tanto. Ya de por sí, al salir con desconocidos o gente de apps nos exponemos a un montón de peligros, no deberíamos poner nuestra vulnerabilidad emocional en un lugar accesible para nadie que no valga la pena.

Si van a amar, amen bien, amen con todo. Si les gusta mucho alguien, entréguense, sean consecuentes y respetuosos, no se limiten. No ghosteen, no manipulen, no mientan para conseguir lo que quieren.

Y aunque sea jodido y duela, no permitan que nadie, sobre todo gente desconsiderada y egoísta pueda afectarles emocionalmente o hacerles sentir menos.

 

 

 

BTW, se acabaron las citas con hombres de Bumble hasta nuevo aviso.

¿Por qué me tratas así?

¿Alguna vez te has confundido por como actúa una persona? Por momentos te hace sentir como lo mejor del mundo y sobre las nubes y luego con la misma facilidad te hace sentir miserable o mínimo.

Esto me pasó a mí durante mucho tiempo, fui a terapia, mi psicóloga me habló acerca del reforzamiento y esto es lo que puedo decir al respecto:

El refuerzo puede ser positivo o negativo. Pensemos en un perrito y en cómo lo educamos: cuando hace algo bueno le damos un premio y cuando hace algo malo lo castigamos. Esos son reforzadores de conducta, son estímulos que funcionan como consecuencia a nuestras acciones.

Lo complicado es cuando la misma acción provoca un refuerzo positivo y en otro momento un refuerzo negativo.

Ese comportamiento se llama “refuerzo intermitente” y en mi caso era muestra de violencia. Básicamente me reforzaban de manera positiva, con halagos, caricias, regalos, etc y a la vez -y aparentemente sin ninguna razón o sin seguir ningún patrón determinado- hacían lo contrario.

Yo estaba en una relación dependiente y vivía esperando o tratando de adivinar qué tenía que hacer para ser reforzada positivamente. Trataba de entender lo que pasaba y estaba llena de culpa, de inseguridades y de miedos. Me volví “adicta” a esos refuerzos positivos que nunca sabía cuándo iban a llegar y me esforzaba mucho más por obtenerlos. Vivía entre expectativas e incertidumbre.

Es una combinación común, pero más tóxica que Chernóbil.

Utilizaban el refuerzo intermitente para manipularme mientras yo tenía baja autoestima y era muy dependiente emocionalmente. Me repetían frases como “olvídalo que eso ya pasó”, “¿otra vez con lo mismo?·, “fue sólo un chiste”…

Otros ejemplos de este tipo de relación pueden ser: si te escribe todas las mañanas para desearte un buen día y de la nada lo deja de hacer, pero luego vuelve a hacerlo como si nada hubiese pasado y sin disculparse. O si cuando se ven esta persona es muy atenta y cariñosa, pero otros días es muy seca y luego vuelve a ser atenta y cariñosa.

También hay personas que están expuestas a cosas más difíciles como días enteros de silencio para luego recibir un regalo; o golpes y luego arrepentimiento en forma de un boleto avión sorpresa…

Lo importante es entender que el RI se puede manifestar de muchas maneras en las relaciones abusivas. Además de que la víctima puede tardar mucho en reconocer el abuso porque viene acompañado de cosas buenas y refuerzos positivos.

Cuando nos sentimos bien nuestro cerebro libera dopamina y serotonina -entre otros- y también nos acostumbramos a estos neurotransmisores y llegamos a necesitar cada vez mayor dosis de eso que nos hace producirlos. Puede ser el ejercicio, la comida, el sexo, las drogas, etc…Por eso se habla de adicción cuando se está en una relación tóxica y dependiente. Porque una de las partes se vuelve adicta a lo que la otra parte le causa, químicamente hablando.

Como expliqué es difícil para la víctima darse cuenta que está siendo abusada porque no algo que pase constantemente y porque tampoco logra entender qué es lo que detona el comportamiento negativo de su ser querido. No olvidemos que si bien esto es común en parejas, también puede ocurrir en cualquier tipo de relación, con familiares, con amigos…

Enterarme de que eso que me pasaba tenía nombre me liberó y me ayudó a sanar. Si te sientes identificado con algo de esto o alguna parte del texto te resuena, busca ayuda y créeme que no estás sola ni solo y puedes salir de ello.

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Collage de @lookattheparkinglot

 

¿Y si mejor apagamos la luz?

Sarcasmo: on

Pues sí, todos sabemos que es mejor utilizar ropa con líneas verticales para estilizar la figura, para lucir más altas y para que cualquier kilito de más se disimule.

Porque nada queremos más las mujeres que disimular nuestro cuerpo, que dejar de estar gordas y que lucir perfectas para que los ojos de otros se deleiten.

De verdad.

No hay un día en que no quiera escuchar los comentarios que los demás tienen para decir de mi cuerpo -porque no, no tengo espejo en mi casa y no me veo a diario- que si estoy más delgada, que si estoy más gorda, que si estoy muy blanca, o que siempre tengo cara de tristeza.

Sarcasmo: off

Perdónenme, pero puede que esté triste, que no esté comiendo y que sea eso lo que me hizo adelgazar.

O que esté estresada y llenándome de comida porque no sé cómo resolver mis problemas.

Incluso también puede que esté pasando por un tema hormonal que me tenga desbalanceada.

Porque toda mi vida ha sido así: bajar de peso y subir y volver a bajar y volver a subir. Y todas esas veces he estado más cerca de tener un cuerpo hegemónicamente aceptado que de lo opuesto. Y si yo estoy harta,  no puedo imaginar lo que sienten las chicas que se alejan más de lo socialmente aceptado.

Bueno no, mentira, en realidad sí lo imagino, porque son mis amigas, porque son mujeres que admiro y que leo a diario, porque comparto y discuto con ellas en foros y porque trato de ser un poco empática y no andar por el mundo sin ponerme en los zapatos de los demás.

Y justamente por eso, eso que he leído, que he investigado y que converso casi a diario con mis amigas y las mujeres que me rodean es que quería escribir sobre esto.

Porque sí algo he aprendido es que no importa qué tanto intentes “ocultar” o “disimular” eso que no te gusta de tu cuerpo, los demás lo ven. No importa si evitas la ropa grande en la parte inferior porque “ensancha tus caderas”, o prefieres los zapatos nudes para parecer más alta, o si utilizas sólo ropa que oculte tus brazos gorditos o tu celulitis…créeme los demás lo notan.

Y eso es todo menos desilusionante, por el contrario, debería ser algo que nos libere.

 

amor propio ilustracion
Ilustración de @Mara_parra_s

Porque si estamos en el súper, en el bar, en un concierto o en la calle y alguien nos voltea a ver, nos sonríe, nos habla o nos invita un trago…esa persona sabe bien -físicamente- a lo que se está enfrentando.

Si le gustaste en una situación cualquiera, en un momento aleatorio donde su atención podía estar en mil otras cosas y decidió enfocarse en ti; créeme que no es porque no se está dando cuenta de tu cuerpo en ese momento.

Los cuerpos cambian, nuestros ánimos cambian, nuestra actitud cambia, todo influye. Pero en serio, no hay forma de que alguien que te ve en el bar y te invita a salir, se “sorprenda” al ver que tienes un pliegue debajo del bra cuando te ve desnuda.

Sé que es fastidioso, que el discurso lo escuchamos por todos lados y que cansa, pero en serio, lo digo muy sinceramente. Lo he conversado muchas veces y estoy convencida.

No quiero convertirme en una predicadora del amor propio, sólo quiero que veas desde otra perspectiva y si es posible que escuches comentarios de otres que te reafirmen esta idea. Quiero que converses, quiero que debatas, quiero que te tomes un trago hoy con tu mejor amiga o amigo y que hablen de sus inseguridades, de sus complejos y de cómo hemos vivido años oprimidas por estos.

El camino es larguísimo y no es derecho, de hecho está lleno de pendientes y de piedras que esquivar, pero el amor y el deseo propio son posibles. Cada uno será más difícil para cada quien, pero no dejemos que nos digan cómo vivir, que nos limiten a vivir, tratemos de que el control que hay sobre nosotras sea el menor posible.

¿Por qué tomarse nudes?

Rue de Euphoria -cosita bebé Zendaya- dice que en la actualidad “las nudes son la moneda del amor”, y sí, pero del amor propio, no del amor a otros.

pololartx-nude-selfie
Ilustración de @pololartx

Llevo meses -real meses- tratando de ver cómo abordar este tema. ¿El detonante? Conversaciones con amigas en las que me dicen que no recuerdan la última vez que se tomaron fotos, o amigos que me dicen que sólo lo hacen cuando se lo piden…ambos lo hacen sólo cuando están sexteando. 

Y ahí me ven a mí, diciendo que me tomo fotos desnuda o sugestivas a diario. Lo hago al levantarme, después de hacer ejercicio, antes de bañarme o después. Da igual. Lo importante es que me dan ganas y me gusto, sin importar el día, la hora, e incluso más importante sin importar si hay alguien que las vaya a ver.

Lo que trato de decir es que sí, está deli sextear, está deli recibir cumplidos, está deli que te digan lo guapa que te ves…pero también está MUY deli gustarte y darte ganas a ti misma y que no necesites de nadie o una motivación externa para darte un cumplido.

Puede que no sean fotos, puede que sólo sea pararte frente al espejo, verte y decirte que estás guapa y divina, o que al salir de la ducha cuando estás acostada en toalla pensando sobre la vida, veas tu cuerpo, tus curvas, tus pliegues, tus manchas…y los quieras.

De verdad, tomarte fotos a ti misma es de los ejercicios más bonitos que puedes hacer para aprender a amarte y a gustarte, como todo requiere práctica, pero te aseguro que día con día aprenderás con cuáles poses te sientes más cómoda, o qué ropa te hace sentir más poderosa…sólo necesitas hacerlo. Y como NO tienes que compartirlas con nadie, puedes simplemente tenerlas en tu galería e ir aprendiendo de ti, ir conociéndote, viéndote desde todos los ángulos posibles, y poco a poco – te juro que pasará- serás una pro de las nudes que sabe exactamente cómo posar o cómo colocar su cuerpo para estar más diosa que nadie.

Lo que quiero decir con todo esto, es que no necesitas de otro para hacerlo, que conocer nuestro cuerpo es primordial, que saber cómo somos y cómo lucimos es básico y que si bien ya tienes equis cantidad de años viéndote, no es lo mismo empezar a verte como el ente sexy y sensual que eres.

Entonces, no importa si no hay un novio o una novia que te responda con 🔥 cuando le envíes la foto, lo que importa es que con este ejercicio te vas a llenar de poder. Y si te sientes mal y no te gusta lo que ves, practica, hazlo, créeme que todas -todes- tenemos lo necesario para ser bellezas deseables y provocar.

Y si necesitas ayuda, consejos o simplemente alguien que te dé cumplidos…pues aquí estoy yo 😏😉.

Hermanas

“Las mujeres son unas arpías…”

“No se tratan bien entre ellas y son sus peores enemigas.”

¿Te suena?

Seguramente sí…

Pero, ¿crees que es cierto?

Yo no.

Yo veo a las mujeres como hermanas, como cómplices e iguales a mí.

No fue fácil, pero dejé de criticar y odiar…Ahora aconsejo, escucho y doy mi apoyo.

Entiendo las circunstancias de las demás y busco acercarme porque sé que nadie nos entiende tanto cómo nosotras mismas.

Sé que los logros de una, son los logros de todas.

Y no dudo en abrazar a cualquiera que se sienta sola, con miedo, o que simplemente quiera un poco de afecto.

Porque podemos ser amigas, ser confidentes, ser aliadas…y necesitamos serlo.

Y nadie nos puede decir lo contrario.

Sólo nosotras sabemos lo que sentimos cuando una desconocida nos dice que estamos guapas y que le gusta nuestro estilo.

O cuando otra nos cuenta algo que la emociona.

Incluso cuando alguna se ofrece a hacer algo por nosotras.

O nos sonríe en la calle.

Ya no me siento sola porque las tengo conmigo.

¡Así que no! Yo no creo que somos enemigas o que debamos competir.

Creo que somos un trampolín para la otra y que tenemos todo y más para lograr lo que queremos.

Si otros quieren mantenernos separadas es porque saben el poder que tenemos cuando estamos juntas.

Body shaming

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Ilustración de Fabs Nocera

El body shaming es avergonzar a alguien por su físico. No sólo se trata del peso, también del tipo de cabello, del vello corporal, de las estrías, de la celulitis, del grosor y longitud las piernas, del color de ojos…todo lo que somos por naturaleza.

Desde que descubrí el concepto y el movimiento body positive le hago cara cada vez que puedo tratando de no perpetuar con nadie los estereotipos y las críticas.

Casi siempre nosotros mismos también nos atacamos y juzgamos, como resultado de años de mala educación, de ser influenciados por la sociedad y de prestar demasiada atención a comentarios de terceros que de igual forma fueron educados bajo la falsa creencia de que existe un único tipo de cuerpo ideal.

Y no, no creo que mi cuerpo esté en su mejor momento y tampoco les voy a decir que no hay cosas que quisiera cambiar, pero eso es algo que sólo me preocupa cuando me compro ropa y que sólo pienso cuando recaigo en compararme con otras mujeres. El resto del tiempo no cruza mi mente porque no quiero seguir sintiéndome mal conmigo misma.

A veces cuando me veo en un espejo de cuerpo entero, durante un segundo, no me gusto, lo que veo me hace sentir mal y sentirme mal por mi propio reflejo me hace sentir peor.

Cuando estoy teniendo intimidad con alguien, es peor, en ese momento no dejo de pensar “¿será que realmente le gusto?” En realidad,  no importa si acabamos de tener relaciones y todo estuvo increíble…La pregunta siempre aparece, por segundos, pero aparece.

Pero justo ahí viene la otra parte, la más importante, cuando entiendo que pocas veces me siento tan sexy como cuando estoy teniendo sexo. Tiene que ver con sentirme deseada y con el poder que eso me da sobre el otro. Me gusta cómo me siento, cómo me veo y obviamente me gusta gustarle al otro.

Los cuerpos distintos, cuerpos con años de diferencia, cuerpos de contextura diferente, con pieles y olores diversos, pero cuerpos que juntos hacen magia, cuerpos que no entienden de complejos cuando se unen y cuerpos que al final hacen mucho más que las palabras que los critican.