“Squirt, quiero que me salpiques…”

La primera vez que lo experimenté fue el 27 de diciembre de 2010 con un novio con el que ya tenía años. Y no es que sea una loca de las fechas, pero hace poco descubrí un papel donde lo habíamos anotado. Para él había sido muy importante porque era la primera vez que vivía algo así, yo ya lo había visto en pornografía, pero nunca me había interesado investigar al respecto.

Pasó mientras cogíamos en cuatro y yo estimulaba mi clítoris, de la nada mi vagina lo expulsó y mojé todo.

Pasaron tres años para que volviera a suceder y esta vez la recuerdo con mayor detalle porque estaba extremadamente excitada. Tenía un amigo con el que cogía y él disfruta mucho dar sexo oral y también masturbar a su pareja, siempre que lo hacíamos dedicaba un montón de tiempo a darme placer.

Él me estaba masturbando y de repente empapé su cama. Fue mucha más cantidad que la primera vez; prácticamente mojé toda su colcha matrimonial.

Desde entonces…

Nunca he tenido una mala experiencia con un Sprite 😛. Lo único es que he tenido que hacer algunas adaptaciones, como comprar un cubrecolchón impermeable. Es incómodo tener que dormir en una cama mojada (pongo toallas, pero aún así se siente). A veces prefiero mojar el piso porque es mucho más fácil de limpiar. También he mojado mi sillón y obviamente camas y sillones ajenos, lo cual me da un poco de pena, pero a mis parejas no parece importarles.

En general me gusta cómo responden mis parejas después de provocarme un squirt por primera vez, sobre todo si es la primera vez que presencian uno.

¿Cómo se siente?

Es difícil describirlo. Creo que existe la idea de que tener squirts debe ser extremadamente placentero debido a lo explosivo y llamativos que son. Se siente como una presión que se va acumulando y creo que lo satisfactorio es aliviar esa presión cuando liberas el líquido. A veces incluso sientes algo parecido a ganas de orinar.

El líquido que se libera proviene de las glándulas de Skene; sale por la uretra, por lo que es normal que haya rastros de orina. Pero eso no significa que cuando tienes un squirt te estés orinando. Puedes haber vaciado tu vejiga antes de coger y aun así tenerlos (yo a veces no sé de dónde me sale tanto líquido).

A veces tengo unos chiquitos que creo son más espontáneos y por lo tanto menos controlables. Cuando voy a inundar todo lo siento desde un par de minutos antes. Además de tener más control de ellos, creo que con el tiempo empezaron a suceder más fácilmente y en mayor cantidad.

Creo que he llegado a tener más de 10 en un solo encuentro, por ejemplo si estoy de 23:00 a 6:00. Muchas veces yo podría seguir, pero la otra persona se cansa. Claro que no siempre tengo tanta energía y obviamente también depende mucho de la química y compatibilidad que haya con la otra persona. 

El squirt es más bien un fenómeno, por lo que es extraño atribuirle características éticas y analizar si “debe o no suceder”. 

La comunidad científica aún no se pone de acuerdo respecto a ciertas particularidades del squirt, como si todas las personas con vulva pueden tenerlos. Lo que sí es seguro es que es un fenómeno ligado al placer sexual, tanto que hay registros de él en literatura (el más antiguo al parecer es un poema de la India que data del siglo VII).

Además, también existen registros antropológicos que dan cuenta de rituales masturbatorios con fines espirituales, muchos relacionados con la fertilidad, los cuales aún se practican en Ruanda y Uganda, por ejemplo.

Aclaro esto porque desde hace tiempo tengo la sensación de que algunas personas lo vinculan con la pornografía que conocemos hoy en día, e incluso en algunos círculos feministas se discute si se trata o no de una “práctica” que tiene como fin el placer visual y sexual del hombre.

Aunque aún no se ha estudiado lo suficiente, me gusta pensar que si se dan las condiciones propicias en cuanto a estimulación, tiempo, relajación, etc, todas deberían poder lograrlo.

Quizá lo difícil es abrir esa puerta, experimentarlo por primera vez. Ya después empiezas a tenerlo más seguido, a controlarlo, a saber cómo lograrlo y demás. 

Orgasmo vs Squirt

La gente piensa que un squirt equivale al orgasmo, pero no es así. Muchas veces suceden ambos al mismo tiempo o uno después del otro. 

Yo siento los orgasmos como un placer que no te cabe en el cuerpo, que se apodera de tus movimientos. Puedes temblar, reírte incontrolablemente, llorar, perder el equilibrio, etc. Creo que ambas sensaciones se van acumulando y que se requiere de cierto trabajo para tenerlas. 

Con varias parejas recurrentes que he tenido, he logrado tener squirts y orgasmos simultáneamente, en todos nuestros encuentros. Con cada pareja es distinto, según anatomía, prácticas y modos de coger.

¿Cómo lo logro?

Estimulando el punto G y la parte externa del clítoris continuamente, ya sea alternando o al mismo tiempo. También me sirve presionar un poco la zona en donde termina el vientre y comienza el pubis.

Las primeras veces puede llevar bastante tiempo lograrlo, aunque creo que depende más del grado de relajación. En mi experiencia, mientras más tensa estés, mientras estés más enfocada en tener un squirt que en disfrutar, menos posibilidades hay de que lo tengas. 

Ah, una amiga lo logró por primera vez con un succionador de clítoris. Es una buena idea usar uno y combinarlo con estimulación interna. 

Es algo extra que te puede hacer conectar más con tu pareja, ya sea estable o pasajera. Además hace que el sexo se vuelva más sucio y eso me gusta. Varias parejas recurrentes que he tenido me piden cosas como que les moje el pecho, la cara, los genitales y demás. 

Aunque es emocionante la idea de experimentar squirts, no creo que debas sentirte mal si nunca te han ocurrido. No hay nada malo en ti. 


Nota: Este es el resultado de una entrevista que le hice a una amiga que es una diosa y puede hacer squirting y mis ganas de chismear todo como si de eso dependiera la independencia de mi país.

Autor: Alejandra

Hola, soy Alejandra y ¡gracias por estar aquí! Tengo 27 años y soy Lic. en Comunicación Social especializada en Artes Audiovisuales. Nací en Caracas, Venezuela y actualmente vivo en Ciudad de México. Son muchas las razones que me hicieron crear este espacio y espero que en cada una de las entradas puedas ir reconociéndolas. ¡Ojalá disfrutes tu paso por aquí!

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