Usando Bumble en cuarentena

Cuando comenzó la cuarentena yo me veía regularmente con alguien con quien tenía ya casi un año “saliendo”, todo bonito y todo bien. Hasta que ya no fue bonito y no estuvo bien, corté esa relación y volví a no tener con quien verme regularmente.

Primer mes de cuarentena y yo estaba “tranquila”, básicamente porque estaba enfocada en no volverme loca por encierro y soledad y mis necesidades sexuales pasaron a otro plano.

Comencé a sentirme más tranquila y volví a hacer lo que hago cuando estoy aburrida: entrar a Bumble 😛.  Así conocí a un chico con quien – a pesar de todo pronóstico-  tuve buena química y además me cayó lo suficientemente bien como para tener una amistad, pero como ahora todos estamos pasando por procesos y haciendo maromas para tener una vida lo más parecida a la que teníamos antes de que todo esto pasara, no me puedo ver con él tan seguido como me gustaría.

La cuarentena se extendía cada vez más y yo como asidua usuaria de Bumble me di cuenta de algo:

  1. La cantidad de personas disponibles aumentó. Para quienes no estén familiarizados con la app, cada vez que le das a la izquierda (descartas a una persona) te aparece un corazoncito en la esquina que te va diciendo cuántos perfiles te quedan por ver.
  2. La mayoría de los perfiles tenían descripciones como: “Aquí por la cuarentena”, “La cuarentena me aburrió, quiero salir ya”, “El encierro me trajo aquí” y etc.

En ese momento me pareció obvio y no le di demasiada importancia. Seguí hablando con personas y tuve conversaciones constantes con dos chicos que pasaron lo que bauticé como “cuestionario COVID-19” y quedé en verlos.

El primero de los individuos es un doctor que me lleva unos 10 años y a quien iba a ver un viernes a las 9 de la noche. Estuvimos hablando todo el día como a hasta a las 5, a las 7 comencé a alistarme y cuando terminé aproximadamente 20 minutos antes de las 9 me di cuenta que no me había vuelto a escribir; le escribí que ya estaba lista y que me pasara la dirección exacta de su casa. Nunca respondió y a las 9.30 de la noche lo bloqueé de todos lados.

El otro es un realizador audiovisual con quien tenía todavía mucho más tiempo conversando, quedamos para el jueves siguiente y con él estuve hablando hasta el momento en que me metí a bañar. Le dije que estaba lista en 40 minutos y que le escribía para que me pasara la dirección, 5 minutos antes de que se cumplieran los 40 minutos le escribí que ya había terminado y tampoco respondió. Al día siguiente en la mañana me escribió por SMS para decirme que se había quedado dormido y que lo sentía.

En menos de una semana dos personas me habían dejado plantada y se habían comportado de forma estúpidamente grosera.

Eso me hizo sentir bastante mal conmigo misma. Me hizo pensar muchísimo en cuál era la causa y porque estas personas se sentían con el derecho de ser tan patanes y maleducados conmigo y llegué a una conclusión bastante triste…

La cuarentena ha causado embarazos, separaciones, reapariciones de exes, gente horny a montones, etc…y también ha cambiado la forma en la que trabajamos, nos comunicamos, consumimos y blah, pero otra de las cosas jodidas de esto es que ya no puedes tener una cita “normal”.

Básicamente con el tema de no poder ir a lugares públicos si decidías verte con alguien tenía que ser en alguna de las casas de los involucrados. Yo tengo una especie de protocolo para tener dates digitales, que incluye videollamadas o voice notes y termina con una cita en un bar o en un lugar público. Y en esta nueva realidad donde los locales estaban cerrados, la única opción era vernos en la casa de alguno de los dos, lo que hacía -lamentablemente- que el consentimiento al sexo en la primera cita quedara IMPLÍCITO.

Entonces según yo, el hecho de que la gente asuma que el sexo está implícito y que el número de personas en las app haya aumentado, es la combinación perfecta para que todos los patanes y desubicados del mundo hagan de las suyas.

Esta es un texto triste y que escribo desde un lugar oscuro…pero estas experiencias me hicieron aprender que lamentablemente no podemos exponernos tanto. Ya de por sí, al salir con desconocidos o gente de apps nos exponemos a un montón de peligros, no deberíamos poner nuestra vulnerabilidad emocional en un lugar accesible para nadie que no valga la pena.

Si van a amar, amen bien, amen con todo. Si les gusta mucho alguien, entréguense, sean consecuentes y respetuosos, no se limiten. No ghosteen, no manipulen, no mientan para conseguir lo que quieren.

Y aunque sea jodido y duela, no permitan que nadie, sobre todo gente desconsiderada y egoísta pueda afectarles emocionalmente o hacerles sentir menos.

 

 

 

BTW, se acabaron las citas con hombres de Bumble hasta nuevo aviso.

Autor: Alejandra

Hola, soy Alejandra y ¡gracias por estar aquí! Tengo 27 años y soy Lic. en Comunicación Social especializada en Artes Audiovisuales. Nací en Caracas, Venezuela y actualmente vivo en Ciudad de México. Son muchas las razones que me hicieron crear este espacio y espero que en cada una de las entradas puedas ir reconociéndolas. ¡Ojalá disfrutes tu paso por aquí!

Un comentario en “Usando Bumble en cuarentena”

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