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El orgasmo y yo

Creo que nunca he tenido un orgasmo.

Inicié mi vida sexual a los 15 años y a los 17 una prima, mayor que yo, me preguntó si ya había tenido un orgasmo. En sus palabras, ella juraba que había tenido orgasmos hasta que conoció a su novio de ese momento y se dio cuenta que todo lo que había pasado antes no lo eran.

Desde entonces mi vida sexual se basó en dudar si tenía orgasmos o no. Me obsesioné con el tema y mientras más investigaba más me frustraba. Todas esas descripciones de “una sensación que te recorre todo el cuerpo”, “una pequeña muerte”, “tanta sensibilidad que abruma”, etc no encajaban con nada de lo que yo sentía durante el sexo o la masturbación.

Puedo comparar lo que sentí durante años -con muchísima menos frecuencia ahora- con un paseo en montaña rusa, la excitación va en aumento hasta que llega el punto más alto desde donde ves todo y justo ahí me gana la desesperación y suelo quitarme…creí que eso era lo más cercano que estaría a un orgasmo porque simplemente no me dejaba avanzar. En mi mente, era yo misma cortándome y no dejándome sentir lo suficiente.

Esto me decepcionaba porque siempre me he asumido como una persona de “mente abierta” y sin complejos en el ámbito sexual…¿cómo era posible que yo, que hablo de sexo abiertamente, que le doy tanta importancia y que quiero que todos podamos quitarle esas miles de capas innecesarias que tiene…no hubiera tenido nunca un orgasmo?

Vale aclarar que esa sensación de montaña rusa la vivía mucho más cuando estaba con parejas que cuando me masturbaba, cuando lo hacía sola me costaba muchísimo más llegar a ese punto.

No sé cómo pasó exactamente, pero desde que un chico me hizo sentir cosas diferentes con sexo oral y no me dio tiempo de quitarme ni de desesperarme por llegar, tuve mi primer acercamiento a sentir algo más. Desde entonces traté de enfocarme en conocer mi placer, en apretar mis músculos mientras me penetran y en frotarme con todo lo que pueda durante el encuentro.

Así poco a poco esa ansiedad por llegar al orgasmo fue disminuyendo y prácticamente ya no la siento, aunque sigo pensando que no tengo orgasmos. Me excito mucho, disfruto mucho, me abstraigo bastante y me tiemblan las piernas en algunas posiciones, pero realmente esa descripción del orgasmo que está en todos lados, no encaja con lo que yo siento.

Los cuerpos son distintos y es imposible que todas sintamos lo mismo, pero me cuesta dejar de pensar que nunca he tenido un orgasmo y sé que no soy la única que se siente así. Esto lo hablo con mis parejas regulares e incluso algunas de ellas me aseguran que -desde su percepción-sí tengo orgasmos porque tal o equis razón…Pero, ¿cómo saber que estoy teniendo un orgasmo si no sé cómo se siente uno?

¿Creo que tengo un problema? La verdad no. Creo que simplemente estoy muy mal educada por la pornografía y que soy una persona muy ansiosa. Si te pasa algo parecido, puedes leer sobre la anorgasmia y también ir con tu ginecóloga/o para resolver si se trata de algo físico o meramente mental.

La historia de mi aborto

Conocí a David en una fiesta con mis amigos del colegio, era el mejor amigo de un compañero, nos gustamos mucho y nos hicimos cercanos muy rápido. Luego de unas semanas hablando por mensajes, me pidió que fuéramos novios. Obvio dije que sí.

Me acompañaba todos los días a casa, me regalaba cartas y me hacía sentir muy especial.

Luego de algunos meses juntos, decidí que quería tener intimidad con él. Yo nunca había estado con nadie y sentía curiosidad. Así fue como una tarde luego de clases, en su casa, pasó por primera vez. La experiencia fue rara, como todas las primeras veces, pero poco a poco nos conocíamos más y aprendimos a conectar también ese aspecto.

Luego de tres meses de esa primera vez comenzaron a pasarme cosas. Todo el tiempo estaba cansada, siempre tenía sueño y mis senos me dolían. Me sentí así varios días, hasta que me di cuenta de que mi menstruación estaba retrasada.

Yo tenía 17 años y mi educación sexual había sido casi nula. En el colegio se habían limitado a contarme sobre las pastillas anticonceptivas y los condones y sinceramente cuando me dijeron que con el sexo sin protección la mujer puede quedar embarazada, lo entendí tan mal que creía que sólo con un beso podía embarazarme.

En mi casa, la cosa era peor. El tema era totalmente tabú y ni mi madre ni mi padre estaban conscientes de lo que implicaba una educación sexual oportuna durante mi crecimiento.

Como sentía que no tenía a quién acudir. Hice lo que toda niña haría, hablar con una amiga.

Ella me acompañó a la farmacia por una prueba de embarazo que salió negativa. Yo seguía sintiéndome mal y sabía que algo no andaba bien. Fui por la segunda y dio positivo. Lo siguiente fue hacerme una prueba de sangre, que también fue positiva. Allí muerta de miedo, decidí ir al médico y con un eco determinaron que tenía un mes de embarazo.

David decía que sería “el mejor padre del mundo”, él quería tenerlo y como ambos venimos de familias con pocos ingresos hablaba de buscar dos trabajos para que al bebé no le faltara nada.

En este punto, yo no quería continuar el embarazo. Decidí abortar porque estaba muy joven y no me sentía preparada para tener un bebé. Tenía mucho miedo, la verdad, pero era mi cuerpo. Yo decidía y nadie más podía hacer eso por mí. Tenía una vida que continuar y tener un hijo a tan corta edad no sonaba como una buena idea.

David me dejó, me llamó asesina y no se involucró de ninguna forma desde que le hablé de mi decisión.

Finalmente lo hablé con mis padres. Mi mamá apoyó mi decisión, pero tenía miedo de que algo malo pasara porque el aborto en mi país es ilegal, entonces el procedimiento sería de forma clandestina. Mi papá se molestó mucho y fue en ese momento cuando me habló de forma explícita sobre el sexo, las infecciones de transmisión sexual y los cuidados.

Lamentablemente esa charla llegó muy tarde.

El aborto fue más complicado de lo que temía. El proceso consistió en introducir pastillas en mi vagina. Un total de 10. El primer día fueron dos justo antes de dormir. Y el segundo y tercer día 4 pastillas respectivamente.

Todo fue muy doloroso. Todo el tiempo me dolía el vientre, tenía calambres, dolor estomacal, debilidad, sangraba mucho con un olor fétido…hasta que finalmente en una ida al baño saqué un coágulo muy grande.

La situación no mejoró después de eso. Nunca dejé de sentirme débil y el siguiente paso era hacerme otra ecografía transvaginal para asegurarnos de que no hubiera restos dentro de mí. Eso no pasó, no había expulsado todo.

Tenía que someterme a otra intervención, un curetaje uterino. Fui a otro centro médico y decir que había sufrido un aborto espontáneo. Allí me anestesiaron por completo y me limpiaron por dentro. Luego de eso pasé varios días con dolores al caminar y muy sensible. Me hice un tercer eco y ya estaba libre de cualquier rastro.

Todo fue muy doloroso física y emocionalmente. Por suerte conté con el apoyo de mi familia y de mis amigos. Mis papás seguían molestos, pero nunca me dejaron sola y me acompañaron en todo momento.

Pasó mucho tiempo para que volviera a tener relaciones sexuales, a veces lloraba sin razón aparente y los libros de autoayuda fueron mis mejores amigos durante bastante tiempo.

Tengo 25 años y desde ese momento no he vuelto a tener relaciones sin protección. Creo que así como yo, muchas niñas, niños y adolescentes desconocen las consecuencias de tener sexo y los métodos para cuidarse. Es muy importante que todos puedan recibir una orientación confiable para que puedan tener una vida sexual feliz y sana .


*Este texto fue escrito con base en una entrevista a una mujer venezolana.

Soy hombre y me gustan las mujeres con pene…

¿Cómo te defines? ¿Cuál es tu orientación sexual?

Uff, eso ya es una pregunta difícil. Me parece complicado e innecesario usar un término para definirlo, pero me atraen las mujeres y no me atraen los hombres. La parte particular de mi atracción es que me gusta que una mujer tenga pene. Esa es mi percepción. Si tengo la impresión que una trans es muy varonil (si veo barba o rasgos muy cuadrados), no me atrae… Es muy triste (suena como “si no eres así y así y no cumples con mis criterios, vete.”), pero no controlo lo que me gusta y es una pena (todo sería más fácil si lo controláramos). Pero por supuesto, tengo mucho respeto por todas y todos y nunca les molesto con pronombres equivocados o comentarios sobre su físico.

¿Cómo y cuándo te diste cuenta que querías estar con una mujer trans?

Al principio, cuando tenía unos catorce años, sólo era una fantasía (cuando las descubrí por azar en porno, entre otras rarezas como el hentai, etc…) y no me lo pensaba del todo. Mucho más tarde, había estado dos años y medio con una chica con la que las cosas no iban bien en la cama, y después de esa relación, me pregunté “¿Qué es lo que a mí me gusta y que tendría que buscar?” Y sólo en ese momento, volví a pensar en las trans y entré en un sitio web para conocer algunas.

¿Te sentiste raro? ¿Tuviste que investigar?

Me sentí raro cuando le dije a mi madre y me respondió que “todas las trans son hombres primero.” Antes pensaba que eran mujeres que se operaban para tener pene. Eso me perturbó mucho y de hecho, investigué un poco (sobre los diferentes casos, “non-op”, “post-op”, etc. porque por culpa de esa percepción que tenía, pensaba que las “post-op” eran las que tenían pene). Ahora, creo que me sentiría raro si tuviera una novia trans y que los demás lo supieran…porque vivo en Bélgica y aquí, mucha gente las perciben como hombres disfrazados… Y por eso, probablemente todavía hay muchas que ni siquiera se atreven a empezar su transición.

¿Consumes este tipo de pornografía?

Sí, ahora que tengo novia (con vagina) y que todo va muy bien con ella incluso en la cama, sólo veo trans en el porno. Me da diversidad y por ahora, ¡estoy muy satisfecho así!

¿Es algo que hablas con tus amigos?

Tengo un amigo al que le dije porque me hablaba mucho de sus matches en Tinder. Él lo tomó muy bien y a veces, nos burlamos de ello, pero es el único al que lo dije, simplemente porque no hablo de mi vida sexual con mis amigos. Si me lo preguntaran, lo diría sin vergüenza, y eso probablemente es porque tengo asperger. Generalmente me gusta hablar de algunos temas muy relacionados a mis intereses y los otros temas no me interesan del todo, no tengo interés del todo en las otras interacciones sociales que de hecho evito, y no tengo ningún tabú. Cualquier persona en la calle puede preguntarme cualquier cosa y me parecerá normal.

¿Has tenido alguna mala experiencia, como ser juzgado por tus gustos?

Sí, solamente con mi madre y me hirió porque su validación es la única que me importa. Darme cuenta que lo percibía así me entristeció. Lo peor es que sé que su percepción no cambiará. Tiene más de 50 años, es muy testaruda como yo y Bélgica también es lo que es. Somos un grupo de personas muy caseras y encerradas en nuestra burbuja y muy a menudo, nos cuesta ver cómo es la realidad desde la ventana que da a nuestro jardín.

“Vivo con vaginismo…”

Vivo con vaginismo. Es decir, los músculos que rodean mi vagina se contraen involuntariamente y me duele (se siente como un escozor, como si algo me quemara) cada vez que intento introducir cualquier objeto en ella. No puedo tener ningún tipo de penetración, ya sea para una revisión ginecológica, aplicar un tampón o tener relaciones sexuales con coito. No hay un consenso sobre sus causas, pero muchas veces se asocia a traumas o eventos psicológicos.

No obstante, también puede ser una afección meramente física, que se puede tratar como cualquier contractura. Por lo tanto, el tratamiento que se recomienda es una combinación de terapia psicológica y física.

¿Cómo lo descubrí?

Ha sido un largo camino para poder nombrar lo que me pasa y encontrar una solución. Hay mucha desinformación sobre el vaginismo, pues se ha banalizado y minimizado el dolor que experimentamos las mujeres y las personas con vulva. Además, el mito de la virginidad ha hecho que el dolor se normalice y ha puesto mucha presión en nosotras en el ámbito sexual.

Si hago memoria, yo creo que la primera señal fue una interacción sexual en donde sangré después de que una pareja introdujera sus dedos. En ese momento pensé que era normal el sangrado y el dolor, pues era virgen, entonces no le presté ninguna importancia. Sin embargo, ahora veo que en ese momento inició mi asociación entre sexo y dolor. Posteriormente, intenté tener relaciones sexuales con coito con mi pareja del momento y fue imposible. Recuerdo que empecé a sentir mucha frustración y desesperación. A cualquier costa quería deshacerme de mi “virginidad” pero a la vez cada vez era mayor el miedo al dolor.

La primera vez que en verdad me cuestioné qué era lo que estaba pasando a nivel físico, fue una ocasión que intenté usar un tampón y no pude. Todo esto ocurrió en la preparatoria y no supe cómo manejarlo, ni cómo acercarme a ayuda profesional. Me daba pena decirle a mi mamá que quería ir con una ginecóloga, pues no quería que supiera sobre mi vida sexual. Lo llegué a platicar con amigas y era verdaderamente frustrante que nadie más pasaba por eso. Las respuestas que recibía era que me relajara, que era normal que sangrara y que me doliera. Ahora sé que buscaba respuestas en los lugares equivocados. A pesar de eso creo que tuve la fortuna de tener amistades que me escuchaban aunque no tenían las respuestas.

Mientras todo esto pasaba, un día sufrí de un abuso sexual, el cual negué, pues no quería lidiar con las consecuencias. Pasaron meses y decidí que era momento de ir con una ginecóloga para saber qué era lo que me estaba pasando. La sorpresa que me llevé fue que me en ese episodio de violencia sexual me contagiaron VPH. Desafortunadamente, la ginecóloga que me dio el diagnóstico me revictimizó porque había bebido de más la noche del abuso. Esto sólo empeoró mi situación.

Debido a eso, después del tratamiento para el VPH, decidí cambiar de ginecóloga. Yo ya había investigado un poco en internet y me había topado con la palabra vaginismo, pero no fue hasta que la ginecóloga me explicó y enseñó los músculos que están contracturados, que supe verdaderamente lo que tengo. Después de descartar cualquier otra afección física, la doctora me canalizó con una sexóloga para tratarme.

Al  enterarme del diagnóstico del VPH y no saber por qué no podía tener penetración, mi relación con mi sexualidad empeoró. Sentí un gran miedo por no conocer mi vulva, por saber que estaba enferma, culpa por no haber ido a la ginecóloga antes y miedo a no poder compartir mi sexualidad con alguien nunca más. Afortunadamente, la vida me demostró que no es ni será así. Sin embargo, muchos años viví con miedo, sola y en silencio.

¿Qué fue lo más difícil?

Creo que la mayor limitante es la poca información que hay al respecto y todas las presiones que existen para que las mujeres vivamos una sexuallidad de acuerdo con el canon en donde la penetración es central. Además, la estigmatización y tabúes que existen alrededor de la sexualidad femenina, hacen que sea más difícil recurrir a ayuda profesional. Nos sentimos avergonzadas por no cumplir con el papel sexual de una mujer “normal”, es difícil que hablemos de ello. Creo que es necesario que cada vez se hable más de las disfunciones sexuales femeninas y de otras formas de llegar al placer. También es muy importante que los especialistas tengan las herramientas necesarias para apoyar a las personas, sin revictimizarlas, ejercer otras violencias y tomar en cuenta distintas vivencias.

¿Cómo ha sido con mis parejas?

Mi última pareja fue sumamente comprensiva y amorosa en el proceso. Al principio de la relación me costó mucho trabajo contarle todo, pero logramos construir la confianza e intimidad necesarias para poder hablar del tema. Sin embargo, hubo momentos en los que fue difícil, pues a pesar de que había comunicación, a mí se me dificultaba hablar de ello porque me seguía sintiendo insegura, como si no pudiera darle “algo”, a pesar de que él me dijera y demostrara que no era así. Creo que el apoyo de la pareja ayuda y acompaña pero lo más importante es seguir los procesos internos por y para una misma.

En este tema de las parejas siempre he tenido el miedo de cuándo es el mejor momento para informarle a unx potencial compañerx de mi situación. Me daba mucha ansiedad decirlo demasiado pronto y que se sacaran de onda por mi honestidad, o que fuera demasiado tarde y se crearan expectativas que no podría cumplir. La conclusión a la que he llegado es que mi condición no es más que un filtro adicional, y que la persona que quiera estar conmigo va a aceptarme y acompañarme.

Reconocer que vivo con vaginismo y que eso no me resta valor a mí ni a mis relaciones, fue muy difícil. La negación hacía más difícil que pudiera hablar de ello y que llevara a cabo un tratamiento. Una vez lo acepté, he podido escuchar a mi cuerpo y todo ha fluido con mayor facilidad. Esto lo he logrado a partir de un largo camino de desaprendizaje sobre lo que es la sexualidad.

Actualmente estoy tomando terapia psicológica una vez a la semana, mientras hago ejercicios en casa. Los ejercicios de Kegel me han servido mucho para conocer mi cuerpo y poder disociar los músculos del suelo pélvico. También ha sido muy importante conocer mi vulva, viéndome a un espejo y tocándola con mis dedos. Otro instrumento que me ha sido útil son los dilatadores vaginales, que tienen distintos tamaños y ayudan a relajar los músculos gradualmente.

Si estás pasando por algo parecido…

Te recomiendo tener  mucha paciencia y ternura contigo. Creo que a veces puede ganarnos la desesperación. El proceso de recuperación no es lineal; hay días buenos y días malos. En estos últimos lo más importante es tomarse un respiro y no presionarse, para intentarlo otro día. También algo que me ha sido muy útil es tener en mente que mi sexualidad no se limita a mi recuperación del vaginismo. Claro que quiero recuperarme, pero sólo para poder ampliar mis posibilidades en el ámbito sexual, no porque haya algo mal en mí. Recuerden que la sexualidad no es únicamente el coito.

Por otro lado, una de las primeras personas a las que leí fue a Pilar Pons. Ella tiene un libro, un podcast y un blog en donde habla del vaginismo y sus tratamientos. De igual manera, mi sexóloga me recomendó la página vaginismus.com, en donde viene mucha información sobre el tema. Recientemente una chica me compartió un manual para la dilatación que creo también está muy completo. Finalmente, creo que es bueno informarse y documentarse, pero también el internet está lleno de información que puede abrumar e información errónea. Además, cada persona es un mundo y hay cosas que le pueden funcionar a alguien y a otra persona no. Por eso, lo que recomiendo a primera instancia es buscar apoyo profesional por parte de unx ginecólogx o unx sexólogx.


Esperamos que esta información pueda llegar y ayudar a quien lo necesite, recuerda que no estás solx y que cualquier situación por la que estés pasando, también pasará. Si necesitas hablar, puedes contactarme sin ningún tipo de vergüenza.

Gracias por leer.

¿Las mujeres intimidan a los hombres?

¿Hay ciertas mujeres que intimidan a los hombres?

¿A los hombres les dan miedo las mujeres exitosas?

¿Somos unas locas feministas y todo está en nuestra imaginación?

Voy a hablar de algo personal que tengo ya varios años viviendo y que además condiciona la clase de hombre que me atrae.

Mi última relación “seria” fue hace más de cinco años, luego me fui de Venezuela y desde 2015 he estado saltando de romance en romance y de país en país. En todo este tiempo he cambiado de formas que nunca hubiera imaginado, he hecho cosas que no creí hacer y me he demostrado un coraje que ni soñaba. Todas esas experiencias me han dado una personalidad y un carácter que siendo muy honesta sé que no es fácil y puede llegar a ser un poco abrumador.

Puedo no caerle bien a todo el mundo porque hablo fuerte, porque me faltan dos rayitas de filtro, digo muchas groserías y me encanta dar mi opinión. Además hablo abiertamente de sexo, soy inteligente, buena en mi trabajo, independiente y no soy sumisa…

Entendiendo lo anterior y dejando claro que sé que no le tengo que gustar a todo el mundo, puedo decir que más de una vez he sentido que un posible prospecto se aleja de mí porque se siente intimidado. En realidad ya el asunto se transformó a que muchos ni siquiera se me acercan -ya sea por ellos o porque yo misma los alejo-.

Esto no me pasa sólo a mí, es una conversación constante con mis amigas solteras.

“Todos quieren a alguien honesto, hasta que les dicen algo que les duele”. Algo así pasa con esto, “todos quieren a una mujer exitosa e independiente” hasta que consiguen a una que no se queda callada, que es más guapa o que gana más que ellos.

Yo busco rodearme de personas que admiro, mis amis son gente talentosa e inteligente, y en el plano romántico es igual. Me interesan personas que puedan sumar a mi vida de diferentes formas.

Sobre este tema hablé con varios hombres. Algunos me dijeron que ni siquiera lo intentan porque sienten que esa mujer no les prestaría atención, que está fuera de su liga y que no estarían a su par. Varios hablaron del tema económico y profesional, otros dijeron que la diferencia en la experiencia sexual era determinante. Uno que otro me dijo que le incomodaba la idea de sentirse menos y otros tantos que más bien el hecho de que una mujer “exitosa”, “poderosa” o “muy guapa” les prestara atención y decidiera compartir tiempo con ellos los motivaba a ser mejores o a ver cosas en ellos que ignoraban.

Sé que no soy la más exitosa, graciosa, o guapa y con todo y eso todo lo descrito en los párrafos anteriores por mucho tiempo me frustró. Hoy sé que es un filtro más para la gente que se me acerca o que quiero tener conmigo.

“Soy una mujer trans liberada en el cuerpo de una mujer trans…”

¿Cuándo te diste cuenta que querías hacer la transición?

En algún momento de mi adolescencia me opuse rotundamente a la idea del género y adopté una identidad no binaria. Cuando me di cuenta de lo complicado que era hacer las actividades más mundanas (como ir al baño) con una identidad para la cual el mundo no está diseñado, sentí que tenía que elegir de las opciones que ofrecía el mundo. Durante esta época de mi vida tenía un look andrógino, aunque creo que la mayoría de la gente me percibía como mujer y eso cambiaba la forma en la que interactuaban conmigo; no necesariamente era mejor o peor, pero era diferente y eso me gustaba. Esto jugó un papel crucial en el momento de tomar mi decisión.

¿Tuviste que investigar? ¿Tuviste a alguien que te orientara?

Creo que hacer una transición de género sin ningún sistema de apoyo debe ser atroz. Antes de conocer a otras personas de la comunidad LGBT no sabía cuán sola estaba porque, a pesar de tener amigxs cis-hetero, mis amigos de aquella época no entendían por lo que yo pasaba. Durante una gran parte de mi transición fui a terapia psicológica periódicamente y además tenía un círculo de amigas travestis que me apoyaron mucho. Ellas no son trans, pero entendían el principio de diseñar una identidad diferente a la que se te asignó al nacer. Amigas trans hice un tiempo después y ellas me ayudan todavía a lidiar con algunas de las dificultades emocionales/jurídicas con las que lidiamos. 

¿Cómo tomaste la decisión?

Digamos que tomé la decisión paso por paso. No iba a tomar una decisión repentina sin saber de antemano en qué me metía. Cuando todavía me presentaba como chico, me presenté en una app de ligue como hombre trans para ver cómo reaccionaba la gente. Después, conseguí una peluca y un vestido y creé otro perfil, esta vez diciendo que era una mujer trans. En ambas ocasiones la gente fue muy grosera: entendí que si comenzaba una transición, me enfrentaría a cuestionamientos sin fin, a acoso e incluso violencia. Hasta aquí ser trans suena como la peor cosa que te puede pasar, pero me pareció que si ese era el precio por ser yo misma, entonces no era tan alto.

La euforia que sentía al presentarme como me apetecía y la felicidad de poder encontrar amigxs que me amaban y apoyaban tal y como soy no tienen precio. Evidentemente había muchas incógnitas en mi cabeza al momento de comenzar mi transición: no sabía cómo y con quién me relacionaría sentimentalmente, no sabía cómo presentarme “de nuevo” con la gente que ya me conocía, etc., pero esto todo se fue aclarando sobre la marcha. No me arrepiento en lo absoluto de esta decisión. De igual forma es mejor probar algo que quieres, aunque al final no te guste, que nunca probarlo y quedarte con las ganas. Entonces digamos que, al principio, en mi cabeza estaba la posibilidad de detransicionar si algo no marchaba bien, pero no ha pasado y dudo que pase. 

Creo que cualquier cambio que no se pueda revertir al instante causa inseguridad. Incluso la mayoría de la gente reflexiona significativamente antes de un cambio de corte o color de cabello, entonces un cambio de género es un poco más complejo. Pelear por años para que tu familia respete tu nombre y tus pronombres para después volver a lo que se te asignó al nacer no suena como mi actividad favorita de sábado por la noche. Mi decisión no fue tomada de un día para otro, diría que tardé años en tomarla e incluso comencé mi transición física sin nombrarla así: intentaba aproximarme a la imagen de belleza que quería para mí, sin necesariamente decir que estaba haciendo una transición de género. Supongo que no nombrar el cambio enseguida lo hizo mucho menos aterrorizante. 

¿Cómo lo tomó tu familia?

Muy mal. Al inicio de mi transición mi familia no me entendía, ni quería entenderme. Su reacción ante mi expresión de género fue muy hostil, lo cual desencadenó años de muchas peleas en casa. Durante estos años yo pasaba todo el tiempo en casa de mis amigas travestis porque ahí me sentía segura y querida. Mi familia no comenzó a aceptar mi transición hasta que hice mi cambio legal de género y nombre porque vieron que iba en serio. Algunos años después la situación mejoró y actualmente tengo una muy buena relación con mi familia. No sé si me entienden, pero sé que me apoyan. Me gustaría decir que la situación siempre mejora, pero desafortunadamente a veces no. A mí me fue bien en cuestión de apoyo (a pesar del inicio turbulento).

¿Cómo es el proceso?

El proceso de una transición es diferente para cada persona. El punto de partida te lo da la vida, pero el final lo concibes tú. Para mí, ser reconocida social y legalmente como una mujer era todo lo que implicaba mi transición. Claro que quiero ser bella e iré al fin del mundo para encontrar la fuente de la juventud, pero no creo que una necesite ser una estrella de cine para ser una mujer. Hay personas trans que toman hormonas, otras que se hacen cirugías y otras que no hacen nada. Me molesta profundamente cuando alguien quiere tomar el papel de cadenero en el club de las personas trans y condiciona el reconocimiento y el respeto: si no te haces X, no eres mujer. 

¿Me puedes contar del proceso del cambio de nombre?

Esto es diferente dependiendo de la localización de cada quién. En mi caso, vivo en la gran Ciudad de México. En el 2015 cambió la legislación en materia de reconocimiento de identidad, facilitando enormemente el cambio de género y nombre solamente en la CDMX. Fue un trámite administrativo gratuito que duró aproximadamente 3 meses. Lo que nadie me dijo es que después de eso tenía que cambiar todos mis documentos ya existentes, lo cual es bastante complejo porque son trámites que prácticamente se inventan con nosotrxs. Pioneras. Afortunadamente no tengo propiedades, ni testamentos para legar mis empresas e inversiones, entonces no tuve que lidiar con tanto.

¿Cómo manejas el contarle a tus parejas?

No puedo concebir desarrollar un lazo sentimental profundo con alguien sin que sepa que soy una mujer trans. Además, no me gusta perder mi tiempo (ni hacérselo perder a los demás), por lo cual prefiero conocer a la gente en línea y decirles enseguida que soy una mujer trans. El rechazo puede ser duro a veces, pero es mejor dejar las cosas claras desde el principio. Me ha pasado que los hombres que me ven en la vida real asumen que soy cis y coquetean conmigo. Normalmente nunca permito esto y me alejo porque puede terminar en algo violento. Hay algunos sitios web exclusivos para hombres cis y mujeres trans. Estos lugares suenan como el paraíso, sin embargo hay hombres que nos objetifican y no ven más allá de nuestra identidad sexual. En resumen, si la persona me interesa, le digo que soy una mujer trans desde el principio, pero honestamente el tema del amor de por sí es complicado y el ser trans le añade una capa de complejidad.

¿Cuál crees que es el mayor prejuicio que existe?

Más que un prejuicio, creo que una concepción equivocada sobre las mujeres trans es que somos mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre. Hay mucha gente inconforme con algún elemento de su aspecto físico y no escuchamos a gente decir (seriamente) “soy una mujer rubia atrapada en el cuero cabelludo de una morena”, “una copa DD atrapada en el cuerpo de una A”. Creo que la tecnología nos permite ajustarnos y diseñarnos hasta cierto punto. ¿Por qué no habríamos de aprovecharlo? No niego mi historia, pero soy una mujer trans liberada en el cuerpo de una mujer trans. 

¿Me podrías contar sobre la peor experiencia que hayas tenido?

En algún momento de mi vida creí que sería buena idea no decirles al prinicipio que soy una mujer trans. Creí que si la gente, en un contexto amoroso, me conocía primero y luego se enteraba de mi identidad, todo sería más fácil. Error.

Uno de estos hombres que no sabían que soy una mujer trans me invitó a su casa. Ya nos habíamos visto varias veces, nos conocíamos medianamente bien. Ya había pasado tiempo conmigo, me había tocado y me había besado. No creí que mi entrepierna pudiera darle un giro tan dramático a esta historia, pero los hombres no dejan de sorprender. Acepté ir a casa de este chico. El plan era Netflix and chill, pero aquellos que pertenecen a la juventud sabrán que esto es una invitación para tener sexo pobremente disfrazada. Yo no tenía ningún plan, no sabía que iba a hacer, a pesar de que yo sabía con certeza que él quería tener sexo. Mi única precaución fue ponerme muchas capas de ropa para que no me pudiera desvestir en un descuido. Al final, accedí a desnudar mi torso solamente. Él me llenaba de elogios cada que tenía la oportunidad, diciéndome que yo tenía un cuerpo y una cara tal como a él le gustaban. Honestamente, yo quería tener sexo con él, pero no consideré pertinente “salir del clóset” haciendo un striptease ante él. Eso podía acabar muy mal. Me comencé a sentir ansiosa por toda la situación, por lo que decidí irme. Le dije por teléfono, en la seguridad de mi hogar, lo que había pasado, salí del clóset. En teoría, lo tomó bien: me dijo que él era bisexual y que tenía muchos amigos trans; sin embargo, a esto siguió una contradicción en la que él me decía que yo era demasiado femenina y que yo no le gustaba. Hace 1 hora era una diosa bajada del olimpo y ahora soy “demasiado femenina” para él. Mi cuerpo no cambió, fue su percepción la que lo hizo. No sé si hice bien, pero, como persona pansexual, no logro entender la fijación que llegan a tener algunas personas con los genitales. Yo pienso “si te gusta, te gusta, sin importar su entrepierna”, pero sé que el mundo no funciona así.

¿Cómo es tu relación con hombres cis? 

Fuera de las relaciones amorosas, creo que es como con el resto de las mujeres cis. Supongo que aquí influye el factor de que no todo desconocido que me ve en la calle sabe que soy una mujer trans, lo cual que ha ahorrado mucha violencia que sí recibía cuando se me percibía como hombre afeminado. Creo que la mayoría de los hombres cis me respetan (quizás involuntariamente porque desconocen que soy trans), pero no me entienden. Tengo muy pocos amigos-cis, por lo cual esta especie continúa siendo objeto de estudio para mí.

¿Algún consejo que quieras darles a alguien que quiera iniciar la transición?

Hazlo, hije. Nunca es demasiado tarde y siempre puedes encontrar un círculo de apoyo, aunque sea por internet. Deja de construir escenarios hipotéticos en tu cabeza. Cuando algo te pase, lidiarás con ello, pero mientras disfruta de la vida. Sé responsable y cuídate. Come frutas y verduras.

Los cuernos, los cachos y las infidelidades

Hay muchas cosas que condicionan cómo nos comportamos en una relación y cómo percibimos o creemos que esta debe ser. Compartimos, con casi todos los humanos del mundo, esta creencia de que el amor todo lo aguanta y que el matrimonio implica monogamia.

La cultura latinoamericana es sumamente machista, pero creo que la forma en la que percibimos la infidelidad sí cambia de país a país.

Mi crianza fue más o menos bajo la premisa de que cualquier persona con la que yo esté me va a ser infiel y que es mejor que yo lo haga antes para que ya no me duela tanto cuando me entere porque sí o sí pasará. Dejando de lado a mi familia, en Venezuela se aplaude y se glorifica cuando alguien le es infiel a su pareja, independientemente de si es hombre o mujer.

El tiempo que viví en Uruguay me hace creer que las parejas se van a vivir juntos desde muy jóvenes y luego si ocurre alguna infidelidad tratan de mantenerla oculta, incluso entre amigos. Esto se lo atribuyo a la personalidad de los uruguayos y también a lo pequeño del país.

Ahora viviendo en México, creo que sí se aplaude la infidelidad, pero a la vez creo que la creencia en el matrimonio-religión, hace que todo ese tema funcione distinto que en Venezuela.

Pero aunque yo haya sido criada de cierta forma, sé que no necesito ponerle el cuerno a mi pareja para prever nada o para que me duela menos cuando ella me lo haga a mí.

El tema de las infidelidades va más por la otra persona que por une misme.

Es decir, tú puedes ser la persona más guapa hegemónicamente hablando, tener muchísimo tema de conversación, ser simpatique, etc; pero si tu pareja te quiere poner el cuerno, realmente no hay nada que puedas hacer.

No sirve hacerse ideas, tratar de controlar, ser obsesivo con los pensamientos destructivos, matarse horas en el gimnasio para estar más deli, o lo que quieras…

Al final, no importa quién seas ni qué hagas, si la persona que tienes al lado quiere irrespetar los acuerdos (que deben existir) pues lo hará, sea en un encuentro con alguien random o manteniendo una relación paralela de casa, perritos y jardín.

Los celos más allá de las inseguridades que reflejan también son completamente inútiles y un gasto de energía innecesario.

Spoiler: los celos tampoco son amor.

Entonces no se maten la cabeza tratando de “complacer” o “llenar” expectativas ajenas porque creen que eso mantendrá a esa persona más cerca de ustedes.

Quien quiere estar, está.

Y quien quiere ser infiel, lo será.

Mi perfil de OnlyFans

Desde que creé mi perfil en Curious Cat he recibido varias preguntas sobre si me crearé un perfil en OnlyFans o si vendería mi pack. En alguna respuesta, una lectora me dijo que debería escribir sobre OF y le respondí que tengo tal desorden en mi cabeza que no sé muy bien qué podría decir al respecto.

Por un lado, la desnudez nunca fue un tema en mi vida, es decir, crecí sabiendo que un cuerpo desnudo no tiene que ser sexual y que todes tenemos más o menos el mismo cuerpo y genitales.

En mayor o menor medida siempre me he sentido cómoda con mi cuerpo y me he gustado desnuda. Hay algo en verme a mí misma que me excita y puedo sentirme poderosa al estar desnuda como también puedo darle cero importancia al hecho.

A mis 13 todo el colegio vio mi pack porque algún compañero se lo pasó a su cel y se encargó de repartirlo. Cuando tenía 15 años, me hice una sesión de fotos en lencería de regalo para mi novia de ese momento, las imprimí y mi mamá las consiguió. Cuando ya era mayor de edad y estaba en mi siguiente relación llegué discutir con mi ex porque se dio cuenta que en mi perfil de Tumblr también subía nudes. Un par de veces subí fotos medio “pasadas de tono” a IG y tuve problemas con mi familia. Cuando tenía 22 vendía fotos de mis pies y luego ya con 25 llegué a vender nudes a través de una app llamada Oppa.

A principios de año subía fotos “anónimas” a TW hasta que comencé con el blog y mi perfil en TW empezó a funcionar como plataforma de distribución, ya con mi nombre y cara.

Digamos que toda esa comodidad con la que he vivido mi cuerpo y mi sexualidad, consiguió un propósito en este blog, conseguí algo que comunicar más allá de aprovecharme del sistema machista que nos ve como objetos.

Y ahí viene el principal problema de este quilombo mental que me cargo. Entiendo que estamos acostumbrados a ver cuerpos femeninos desnudos para vender y que las industrias macro nos han hecho creer que los cuerpos femeninos están hechos para la satisfacción masculina.

El mayor problema es el capitalismo, que vende todo, que busca lucrarse de todo y que nos ha convertido en objetos tan vendibles como la cocaína. Y sí, el sexo mueve el mundo, pero el sexo basado en la explotación, cosificación y humillación de las mujeres.

Si entendemos que el problema no es sólo un sistema económico y lo vemos como un monstruo que está dentro de nosotros y nos hace capaces de crear redes de prostitución, secuestrar mujeres y obligarlas al trabajo sexual… la verdad es que vender mis fotos desnuda no suena para nada como algo bonito.

El feminismo me ha hecho confiar en que yo y sólo yo puedo tomar decisiones sobre mi cuerpo, pero yo desde mis privilegios, yo no siendo una mujer pobre y sin estudios que se puede asombrar con la promesa de una vida mejor.

OF y plataformas del tipo, son perfectas para tener mujeres obligadas a ser objetos a cambio del mejor postor y a seguir extendiendo este problema. Sí, no todas las chicas están obligadas y secuestradas, algunas toman decisiones y siendo dueñas de sus cuerpos deciden que hacer con él.

El tema es que, realmente creo que tampoco podemos comernos al 100% el discurso del “empoderamiento” de ganar dinero por algo que hacemos de forma gratuita, ¿me explico? Porque todas estamos dentro de esta cosa horrible y gigante que nos ha tratado como cosas desde siempre.

Sí, si un día me tomo una foto y siento que me veo bien diosa es probable que la suba a TW para que algunas personas me lo digan, pero siendo muy honesta esto cada vez pierda más el sentido para mí. Porque son piropos vacíos, son cumplidos que no terminan en nada y son comentarios calientes que de verdad no me llenan de forma sustancial. Básicamente me estoy empezando a sentir igual que con el sexo casual, durante años funcionó y llenaba ciertos vacíos, pero ya no.

Creo que no me crearé un perfil en OF, tampoco creo que venda mi pack y probablemente deje de subir nudes a TW.

Si ustedes quieren subir fotos, háganlo. Hagan lo que quieran con sus cuerpos. Cuídense porque TODO lo que llega a internet no se borra nunca y puede que hoy esté todo ok, pero existe la posibilidad de que en un par de años lleguen consecuencias.

El cumpleaños de Emmanuel

Fuimos un grupo de 5 amigos a un bar nuevo en la ciudad que Emmanuel, el cumpleañero, quería conocer. Nos sentamos en una mesa que estaba justo en la entrada y al lado de la barra, pedimos cócteles para todos y algunas entradas para compartir. Llegamos a las 9 y estuvimos fácilmente hasta las 3 am allí.

Era una salida como las de siempre, mucho alcohol, muchas risas y muchos cuentos. El lugar era realmente pequeño y para llegar a los baños desde donde estábamos sentados básicamente teníamos que pasar por un mini pasillo del largo de la barra y llegar al fondo donde había unas tres mesas y los baños.

Eso hice unas 5 veces en las 6 horas que estuvimos allí. Repito, era una noche cualquiera hasta que me pedí un trago directamente en la barra y no desde nuestra mesa. Una pareja estaba a mi lado, me hablaron en inglés, me preguntaron de dónde era y me dijeron que estaba guapa. Yo sonreí, respondí, pregunté lo mismo, tomé mi trago y me fui a sentar con mis amigos.

La verdad los dos me atrajeron, mucho más ella que él, además me habían dicho que eran de Rusia y perdón, pero nunca en la vida una rusa me había hecho un cumplido.

Yo estaba borracha y muy en mood de festejar el cumpleaños de mi amigo, por eso no le di importancia a lo que acababa de suceder. Pasó una hora o dos máximo, cuando ellos se fueron y me pidieron mi número. Minutos después ya estaba en un grupo de Whatsapp con ambos, intercambiamos un par de palabras y me dijeron que me escribirían al día siguiente.

Al día siguiente recibí un mensaje de ella, diciendo que les encantaría conocerme, luego él me explicó que estaban juntos desde hace tres años, pero que hacían swinger y muchas veces se veían con chicas. Todo muy respetuoso, directo y bonito. Intercambiamos fotos, nos contamos experiencias, estuvimos más de dos semanas hablando hasta que finalmente nos volvimos a ver.

La cita fue en un café, para este punto ya habíamos hablado y enviado fotos de casi todo. Esta vez me contaron de otras dos amigas, las dos extranjeras también con quienes se veían de vez en cuando, me mostraron fotos y me propusieron vernos ese viernes los 5 en su casa.

La propuesta sonaba increíble y para hacernos la espera más divertida estuvimos los días previos al viernes enviándonos fotos, audios, videos y cuanta cosa nos diera más ganas de las que ya los 5 teníamos.

Llegué muerta de frío y puntual, como siempre. Me sirvieron una copa de vino tinto y nos sentamos en la sala a esperar a las chicas que tardaron poco menos de 10 minutos en llegar.

Nos presentaron y directamente nos saludamos con un beso en la boca. Yo estaba emocionada, con muchísimas expectativas y también nerviosa porque era la primera vez que estaba con tantas personas a la vez.

Ellos tampoco habían estado los 4 juntos, entonces el mood era más o menos el mismo en todos.

Las primeras veces casi siempre son raras y malas, pero por eso soy tan fan de los tríos con parejas ya establecidas porque ya saben bien qué les gusta y en realidad me dan mucha atención por ser el elemento nuevo, aunque esta vez era distinta porque no era un trío.

Fui con las chica a buscar más vino, mientras la pareja seguía en el sillón, ya ella estaba sobre él, se besaban lentamente y él poco a poco metía sus manos debajo de su blusa. Nosotras veíamos todo, nos estaban calentando y así me acerqué a una para besarla mientras mis manos ya apretaban los senos de la otra.

Aquí todo se vuelve un poco confuso porque manos iban y venían y yo trataba de tocar todo lo que podía también, mientras sorbía de vez en cuando un poco de vino. Las tres estuvimos algunos minutos en la cocina, cuando me percaté los otros dos ya estaban cogiendo y ninguna de nosotras tenía ropa.

Nos fuimos al sofá que era lo suficientemente grande como para que entraramos 10 y ahí fue mi turno de estar con él, me puse en cuatro y comencé a chupársela, mientras su novia me hacía sexo oral y las dos chicas jugaban a nuestro lado. Él y una de las chicas intercambiaron lugar y pasó a cogerme en 4 en el piso para luego subirme al sofá mientras me seguía dando.

A nuestro lado las 3 estaban jugando y comiéndose todas, todos nos besábamos y de vez en cuando yo lograba mover mi mano por alguno de los cuerpos, mientras era penetrada, nalgueada y acariciada por un montón de manos.

Después de mí, vino una de las amigas. Ella se sentó sobre él mientras se besaban y luego se dio la vuelta para que se la metiera por el culo.

Yo estaba extasiada en el medio de los cuatro. Desde ahí podía verlos, manosearlos y escucharlos.

Disfruté un par de minutos del espectáculo y luego me uní a las chicas para jugar un rato las tres. Así pasé a darles sexo oral y placer con mis dedos.

De vez en cuando alguno se paraba, servía vino y veía desde la cocina todo lo que estaba ocurriendo y aunque los recuerdos que tengo de esa noche están bastante borrosos, no he olvidado los gemidos, gritos y sabores. Mis piernas no daban más y todos estábamos muy felices, riéndonos y dándonos un poco de amor postcoito, de ese que incluye lamidas para limpiar el sudor y los fluidos.

Finalmente pasé al baño, los dejé afuera conversando, regresé y así de uno en uno nos fuimos vistiendo para regresar a nuestras casas.

No nos volvimos a ver los 5, pero una que otra vez me veía con la pareja y también con una de las chicas.

Emmanuel nunca se enteró de lo que causo al escoger ese barcito para celebrar su cumpleaños y yo nunca más he vuelto a tener sexo grupal.

Sexo oral…y menstruación

Soy fan de tener relaciones sexuales cuando tengo la menstruación. Me encanta porque estoy más sensible y eso hace que sienta todo con mucha más intensidad y también porque durante esos días suelo tener un poquito más ganas de las normales, pero todavía no me atrevo a que me hagan sexo oral en esos encuentros.

Hace varios años estuve saliendo con alguien y en una ocasión me propuso hacerlo, la verdad es que no sé qué pasaba conmigo ese día, pero no andaba muy experimental y preferí pasar.

Luego de él nadie más me ha propuesto hacer el “beso del payaso” -tampoco lo he pedido-, pero nosotros seguimos en contacto y quise preguntarle algunas cositas al respecto:

¿Cómo te diste cuenta que te gusta hacerlo?

En mi primera relación seria, tenía 18 años y pues estaba muy enamorado de la persona con la que andaba. Un día me dijo que estaba menstruando y me preguntó qué tan cómodo me sentía yo con tener relaciones en esas condiciones. Yo nunca lo había hecho y decidí probar.

Fue increíble.

El olor, la textura, el tacto de piel con piel. Me pareció impresionante y desde ese momento siempre que había regla lo hacíamos sin ningún problema.

Cuando esa relación terminó, yo seguí haciéndolo con otras personas, no con todo el mundo, claro, por un tema de higiene y de tiempo también. Pero cuando encontraba a alguien con quien podía estar seguro pues lo hacía y lo hablaba sin ningún problema.

Algunas mujeres se sorprendían de que me gustara hacerlo, pero entendí que su sorpresa no es porque a ellas no les gustara sino porque estaban acostumbradas a hombres que rechazaban tener sexo con regla. He hablado el tema con mis amigos cercanos y creo que a pocos les gusta tener sexo durante la menstruación.

¿Qué es exactamente lo que te gusta?

Me gustan muchas cosas, físicas e intangibles. Es decir, para mi hacer sexo con la regla te lleva a otro nivel de confianza.

Te llenas de la sangre de otra persona y esa persona al mismo tiempo te ve todo ensangrentado disfrutando y creo que hay algo especial ahí. Me gusta la textura, el olor que es super fuerte y especialmente me gusta llenarme la cara de la sangre. No quiero decir con esto que me gusta morder a alguien hasta sacarle sangre, no tengo complejo de vampiro, es especialmente la sangre de la regla la que me gusta.

Y cuando hablo de lo intangible pues creo que en la menstruación hay parte de la esencia de la persona, entonces que alguien te quiera dar un poco de eso, sin duda es importante.

Me gusta mucho hacer sexo oral con la regla, puedo pasar una hora ahí sin problemas. También jugar con los dedos pues se llega muy profundo y se mezclan los fluidos. Pocas veces he tenido sexo sin condón con la regla, pero las veces que lo he hecho también he disfrutado mucho. 

¿Cómo lo propones a tus parejas?

Soy bastante claro con este tema, de hecho. Trato de no sacarlo en el primer encuentro porque siento que puede asustar un poco a la persona, pero sin duda es algo que sale pronto cuando hablamos de sexo.

Yo comunico que a mí me gusta esto y le pregunto a la otra persona si le gusta. Muchas veces he tenido conversaciones profundas en torno a este tema y, como te dije, veo que hay mujeres que lo disfrutan muchísimo, pero que se acostumbraron a no hacer nada porque el hombre solía rechazarlo.

También pregunto sobre el dolor, entiendo que hay días en los que la zona está mucho más sensible y pues no provoca tener sexo, pero eso depende cada persona. 

¿Mejor/peor experiencia?

La mejor experiencia fue con una pareja con quien ya tenía casi un año, en un hotel y decidimos hacerlo con la regla y sin preservativo. Fue bastante desastroso el tema de la sangre, pero estábamos muy conectados y acabamos casi al mismo tiempo…entonces mi semen se mezcló con su sangre y fue bastante especial el momento. 

La peor experiencia, no sé, creo que no he tenido malas experiencias con este tema. Salvo manchar el colchón y pues tener que pasar un rato largo limpiando eso, jaja. 

¿Tuviste que investigar?

Sí, en un principio leí sobre el tema y descubrí un montón de cosas: como que las mujeres usaban su sangre para curarse de algunas enfermedades en la antigüedad. Incluso la ponían en bebidas para aprovechar “las propiedades curativas” y que justamente a esas mujeres las llamaban brujas, cosa bastante lamentable.

También el tema de la higiene fue importante, investigué bastante para evitar la posibilidad de contraer enfermedades o de tener algún tipo de molestia luego.

¿Te sentiste “raro” en algún momento?

Sí, todavía me siento raro sobre este tema. De hecho la primera expresión que recibo de una mujer cuando se habla del tema es como de sorpresa e incredulidad, como si fuera algo imposible, jaja. Pero como te digo. Lo entiendo porque veo que muchos hombres rechazan esta práctica. Aunque me sienta raro no me siento incómodo ni nada, es solo saber que me gusta algo que quizá no es tan habitual. 

Y lo más importante es hablar con la persona para que esta sepa que la opción existe y que no la descarte sólo por sus experiencias pasadas. 


Es casualidad que esta entrada haya salido justo después de la pasada en la que hablamos del cunnilingus, pero creo que soy tan YOLO en la vida que sólo les quiero decir que prueben todo lo que les llame la atención MIENTRAS sea consensuado, no le hagan daño a nadie y se cuiden de ETS.

Estoy ansiosa de leer sus comentarios y experiencias al respecto.

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